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Collage de Men's Health
Lubricantes cannábicos: exploración, placer y producción nacional
De cara a una industria cannábica en crecimiento, charlamos con las emprendedoras detrás de dos lubricantes cannábicos de producción nacional. Conociendo estos productos, sus procesos de producción y su composición, ingresamos a un universo donde se cruzan cannabis, género, salud sexual y reproductiva, reducción de daños y educación sexual integral. Te contamos todo sobre los lubricantes que cuestionan las prácticas sexuales hegemónicas y nos invitan a la exploración sensorial.

Pasó mayo, el Mes de la masturbación y fue inevitable caer en la tentación de comunicar sobre uno de los productos que puede ser el futuro de la industria cannábica: lubricantes.

Hay todo un mundo de fantasías y tecnología para vivir la sexualidad que atraviesa lo sensorial. Todos los vertebrados en vida tenemos sistema endocannabinoide. La masturbación, el auto – placer, el autocuidado tan prohibido del lenguaje cotidiano, es una práctica que nos conecta, nos desconecta y los fitocannabinoides podrían ser una manera de disfrutar ֫—aún más— de nuestras terminales nerviosas.

A continuación, nos sumergimos en dos productos, 100% argentinos, 100% naturales, ecológicos y Cruelty Free, vinculados a la Educación Sexual Integral.

Santamaría CBD Sur junto a Tati, nos contaron de qué se trata TAO, un lubricante de base acuosa pensado en línea con la reducción de daños.

¿Por qué decidieron incorporar un lubricante a su línea de productos?

Cuando encontramos investigaciones que mostraban que la mayor cantidad de receptores (de cannabinoides) se hallan, después del cerebro, en el útero y ovarios, además encontrándolos también en el tejido vaginal, terminaciones nerviosas del glande, ano, y clítoris, nos cuestionamos acerca de cómo formular un producto que generara un efecto terapéutico. Fue así como fuimos realizando pruebas de desarrollo del producto, utilizando métodos de extracción limpios, que nos aseguran un producto concentrado pero sin olor ni sabor, que se ajusta a cualquier tipo de usuarie. Gracias a que su base es de gel acuoso permite el uso de profilácticos, ya que si hablamos de un producto medicinal, es importante que promovamos el uso de métodos de barrera para evitar la E.T.S así como embarazos no deseados. Uno de los mayores problemas que vemos en el mercado de los lubricantes de cannabis, es que la mayoría son elaborados con bases oleosas que rompen los profilácticos. Por otra parte, lubricante Tao es seguro para el uso de juguetes y cuida el pH de la zona, sin dejar de lado su efecto estimulante, debido a que logramos que genere vasodilatación y mayor irrigación sanguínea para sensibilizar la zona. El producto actúa lubricando y colaborando para que la erección dure más tiempo y las terminaciones nerviosas del clítoris, glande y/o ano proporcionen una mayor respuesta estimulante.

¿Por qué es importante el control microbiológico en un lubricante cannábico?

Un control Microbiológico nos va a permitir verificar que no hay presencia de algún tipo de microorganismo u hongo que pueda alterar el pH o la microbiota de los genitales. Es importante que los productos que usamos sobre la piel o que se van a aplicar sobre una zona, tengan un tipo de pH en particular y cuenten con este tipo de controles. Parte del control de calidad sobre un producto dirigido a la salud es asegurarnos que sea inocuo al uso.

«Los diferentes elementos del sistema endocannabinoide están implicados en la transmisión de estímulos sensoriales al Sistema Nervioso Central, mecanismo fundamental para el desarrollo de nuestro lubricante».

TAO es un lubricante de igual cantidad de CBD y THC, ¿cómo describirían la experiencia de la interacción entre un cannabinoide no psicoactivo y otro psicoactivo sobre los receptores cannabinoides de nuestros genitales?

La zona genital de los seres humanos presenta todos los elementos del sistema endocannabinoide, ya sean, compuestos endocannabinoides como la Anandamida o el 2 araquidonilglicerol (AEA y 2-AG), los receptores metabotrópicos e ionotrópicos de cannabinoides y las enzimas implicadas en la síntesis y el metabolismo de los endocannabinoides. Los diferentes elementos del sistema endocannabinoide están implicados en mecanismos clave de regulación cutánea y sobre todo en la transmisión de estímulos sensoriales al Sistema Nervioso Central, mecanismo fundamental para el desarrollo de nuestro lubricante, comprendiendo la interacción de cada cannabinoide en los mecanismos de estimulación y recompensa de las terminaciones nerviosas genitales. Si bien el ratio que utilizamos para esta formulación es 1:1 (THC:CBD) la cantidad en miligramos que empleamos es la que finalmente va a definir este efecto estimulante que logramos, gracias a la irrigación sanguínea que se genera en la zona. La psicoactividad en este caso no representa un inconveniente, ya que la dosis que posee el lubricante no la genera, porque la vía por la que se estaría metabolizando el THC y las proporciones empleadas, no llegan a generar ese tipo de efecto.

Los lubricantes no tienen género pero, ¿cómo superamos la conversación de productos cosméticos pensados para personas gestantes y/o con vulva? ¿Hay una relación histórica entre los lubricantes y el género?

Históricamente los lubricantes han sido un tema tabú ya que hacen referencia a la falta de… la incapacidad de estar lo “suficientemente” listos para el acto. Existe una relación intrínseca en nuestras sociedades, entre la capacidad de lubricar y la capacidad de dar placer al otre. Por esto mismo la necesidad o el pedido de usar un lubricante, es parte de aceptar que hay algo que falta dentro de lo que la sociedad nos plantea como “protocolos” de dicha práctica. Para empezar, pensemos, ¿qué idea tenemos del sexo? ¿es necesaria la penetración para que haya sexo? O ¿hay otras prácticas que nos permiten generar eso a lo que llamamos sexo? Quizás esta reflexión nos remite a pensar el carácter binario que atraviesa nuestra sexualidad, donde el falocentrismo nos lleva a suponer que debe existir una penetración para que hablemos de una práctica sexual, dejando por fuera un montón de otras sensaciones, posibilidades y sobre todo despersonalizando la capacidad de administrar nuestro propio ejercicio del placer. Por otro lado, se nos lleva a suponer, además, que un lubricante debe ser usado solamente para la penetración, cerrando las posibilidades a los juegos, el descubrimiento de otras sensaciones e inclusive la aplicación de lubricantes en otras áreas fuera de exclusivamente la vagina o el pene. Las ideas que tiene cada une y que cada sociedad construye modelan nuestra apreciación y percepción del sexo, la sexualidad y el placer.

Incorporar un lubricante con cannabis significa incorporar olores, sabores y texturas a la experiencia sexual ¿cómo nos reencontramos con el deseo al incorporar un elemento novedoso?

Creo que todes deseamos traer un elemento novedoso al juego del sexo, al estímulo, al disfrute… y el lubricante resulta un elemento interesante, que si lo permitimos puede llevarnos a explorar y salir de ese binarismo anal, inclusive. Por binarismo me refiero a que algunos sienten que ciertas exploraciones pueden poner en peligro su orientación sexual. Salir de allí, usando elementos novedosos nos permite abrirnos justamente a jugar con las terminaciones nerviosas de otras zonas que generan placer con toqueteos, presiones, roces, etc.

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Otro producto clave que cruza sexo y cannabis es 420.placer. Las doctoras Margarita Otaegui y Bárbara García nos cuentan el concepto y el proceso de los ensayos antes de llegar al producto final.

¿De qué se trataron los dos años de investigación que las llevó hasta emprender 420.placer?

El proceso de investigación presentó diversos momentos, podemos distinguir una primera etapa de investigación teórica, donde profundizamos nuestro conocimiento en relación al sistema endocannabinoide del cuerpo humano y sus posibilidades. Detectamos una gran concentración de receptores endocanabinoides en la zona genital femenina, específicamente en la vulva y el clítoris. Seguidamente desarrollamos una hipótesis y generamos una fórmula que combina CBD y otros extractos vegetales, orientada a estimular la zona genital femenina y mantener el PH vaginal, evitando de esta forma las posibles infecciones. Una vez desarrollada la fórmula utilizamos el método de investigación conocido como Doble Ciego. Las voluntarias fueron agrupadas por edades en tres subgrupos: (A) de 20 a 30 años, (B) de 31 a 45 y (C) mayores de 46 años. Mediante este método se entregó a las voluntarias un gel sin especificar si contenía o no CBD, luego de utilizar la muestra se solicitó que completen una encuesta y describan su experiencia, el efecto y la intensidad; conjuntamente se evaluaron los resultados distinguiendo prácticas de autoestimulación y de relaciones en pareja. El método de Doble Ciego nos permitió evaluar los efectos, adecuar la fórmula y finalmente determinar la dosis recomendada. Concluyendo en la experiencia única de 420 Placer.

¿Qué es la anorgasmia y cómo acompañaría un óleo cannábico en transformar tal situación de salud y bienestar integral?

 La anorgasmia es la imposibilidad persistente de llegar al orgasmo, esta puede ser primaria, es decir, de toda la vida, o secundaria: sobreviniente por alguna situación clínica o vivencial de la persona. En este sentido el óleo a base de CBD potencia las sensaciones placenteras y podría facilitar el orgasmo. Es importante siempre tener presente que ante este tipo de alteraciones en la función sexual, el tratamiento debe tener un abordaje integral, no solo con dispositivos sexuales (juguetes) y con óleos  la persona puede orgasmear; se recomienda la consulta a un especialista en terapia sexual con el fin de abordar o descartar patologías médicas que afecten el sistema nervioso central y periférico.

¿Qué pasa en la vulvagina cuando usamos un óleo cannábico?

La fórmula a base de CBD activa los receptores endocannabinoides concentrados en la vulva y el clítoris generando como resultado un aumento en flujo sanguíneo en la zona de aplicación. Así aumenta la sensibilidad y la lubricación natural del cuerpo, relaja los músculos del piso de la pelvis aumentando la elasticidad de los tejidos, reduce dolores gracias a su efecto analgésico que mejora las sensaciones durante la penetración —ya que no tiene efectos anestésicos— y todo esto aumenta la percepción de excitación, facilitando e intensificando las sensaciones orgásmicas. Como si esto fuera poco, al ser a base de aceite de almendras, no altera el PH vaginal, es vegano y además no fue testeado en animales. Al ser un lubricante de base oleosa, se debe utilizar con preservativos o campos libres de látex. A su vez estos son los más recomendados ya que los preservativos con látex presentan contraindicaciones en personas alérgicas.

Si bien los productos cosméticos no tienen género, ¿han tenido consultas sobre este producto desde clientes / pacientes varones hetero-cis?

Si, son habituales las consultas respecto de los efectos que produce en las personas con pene, nosotres explicamos que 420 Placer está diseñado para ser utilizado en la vulva y el clitoris, ya que es ahí donde se concentran mayoritariamente los receptores endocanabinoides, pero asimismo, se puede aplicar en otras zonas erógenas como el pene, el ano y las mamas, en estas formas de uso se sentirán sensaciones placenteras de calor y cosquilleo.

«La apuesta de los lubricantes cannábicos es estimular el clítoris y las sensaciones placenteras que este órgano produce ante la fricción externa, ya que su nervio principal está en la superficie de la vulva, no en la profundidad de la vagina».

Los lubricantes cannábicos, ¿podrían ser una forma de cuestionar las prácticas sexuales centradas en el coito o en lo fálico?

Si totalmente, observamos desde la consulta médica ginecológica y sexológica, que el 90% de los encuentros sexuales de las personas hetero se basan en la penetración. La apuesta de los lubricantes cannábicos es estimular el clítoris y las sensaciones placenteras que este órgano produce ante la fricción externa, ya que su nervio principal está en la superficie de la vulva, no en la profundidad de la vagina.

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Por último, se buscó un producto de un lugar donde la industria del lubricante cannábico ya tuviera debate y en una suerte de divino contacto, Chelsea Cebara responde la pregunta del millón desde la perspectiva de su lubricante Velvet Swing.

¿Por qué un lubricante a base de agua y no oleoso? ¿Cómo es la necesidad de un vehículo lípido para los cannabinoides? A lo que respondió: “Oh, eso es fácil. Buscamos específicamente crear una fórmula a base de agua porque el aceite no es compatible con las barreras sexuales más seguras, como los condones. También mancha (¡no es genial si llevas lencería elegante!) y tiene el olor y el sabor distintivos del cannabis, que la mayoría de la gente no encuentra sexy. Nuestra fórmula resolvió estos problemas.”

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