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Detrás del telón: especismo para principiantes

Por Simón Helú

El especismo consiste en la creencia, práctica y actitud que defiende que la especie humana es superior a las demás especies y puede usarlas como bienes de consumo. Esta práctica es hermana del machismo, el racismo y todas las formas de ejercer poder sobre otros seres sintientes. Se diferencian entre si por el sujeto de opresión.

Si desglosamos un poco estas creencias, la pregunta que se nos avecina es: ¿realmente somos superiores? ¿en qué? ¿Tiene sentido juzgar al resto de las especies con la vara de nuestras capacidades? Nuestra superioridad es comparable a la de un león que nos reta a una prueba en la que tenemos que conseguir alimentarnos cazando una presa con nuestras armas naturales… o a la de un pez que nos juzga por la capacidad de vivir debajo del agua. Quizás afirmar que somos superiores a los animales no humanos, porque ellos no pueden expresarnos lo que piensan y sienten a través del habla, nos está ayudando a justificar esta práctica.  De hecho, los animales que han hablado han expresado su dolor y han pedido empatía con la tierra, un ejemplo de esto es Koko, la gorila que aprendió más de 2000 palabras en lenguaje de señas y rompió la línea que nos separaba de escuchar qué piensan, sienten y cómo ven el mundo los animales no humanos de primera mano.

Probablemente hayas escuchado decir que ser omnívoros es parte de nuestra naturaleza, pero en la praxis ¿qué humano podría matar y comer un animal si no posee armas naturales para ello como garras, fuerza, colmillos? tampoco podemos comer cadáveres crudos como los verdaderos carnívoros.

La humanidad tiende disimular: hacer un producto, cocinar, condimentar, procesar. Puede que esto colabore a olvidar el origen del sufrimiento y la violencia para continuar el consumo. 

¿Conoces otros animales que consumen leche una vez finalizado su período de lactancia?

Nuestra dentadura, los movimientos laterales que podemos hacer con nuestra mandíbula y también el largo de nuestro intestino, se parecen mucho al de los animales herbívoros. El intestino de los animales carnívoros es corto ya que la carne comienza a descomponerse una vez muerto el animal. Nuestro intestino es tan largo que la carne se pudre y a largo plazo produce enfermedades del corazón, cáncer, diabetes y un largo etcétera. 

 Pero entonces ¿por qué seguimos con esta práctica?

Una posible respuesta sería lo que Giddens describió como experiencia secuestrada: son aquellas manifestaciones que dejamos debajo de la alfombra de la vida social para no lidiar día a día con un dilema moral y se lo confiamos a un sistema experto. En otras palabras, al momento de comerse una hamburguesa, usar un maquillaje o comprar tabaco, casi nadie piensa en las condiciones de producción de dichos productos. Las carnicerías rebosan de imágenes de cerdos felices y de vacas en praderas; los dibujos animados son animales que hablan; las salchichas son auspiciadas por simpáticos perritos dibujados; pareciera que los perros, monos y otros animales que son obligados a respirar tabaco constantemente mediante máscaras, no existieran. Lo mismo con las cerdas que son obligadas a vivir en pequeños cubos de gestación de cemento y metal, inseminadas a la fuerza, privadas de socializar con otros individuos o explorar su entorno, confinadas a una vida de angustia y sufrimiento. Tampoco muestran en ningun lado los conejitos forzados a ingerir ingredientes cosméticos y luego asesinados para estudiar qué efectos producen en sus órganos, o las pruebas que hacen en su piel afeitada. 

Si todo esto te parece una teoría conspiracionista o una peli de terror increíble, te invito a que consultes bibliografía, estudios científicos, google o en el mejor de los casos, que intentes ir a verlo por con tus propios ojos y puedas rescatar del secuestro estas experiencias.

¿Desde cuando sostenemos esta mirada del mundo? Una respuesta de Yuval Harari

La antropología y la arqueología sugieren que las tribus de cazadores-recolectores eran animistas, lo que significa que creían que todos los seres y elementos del mundo natural estaban dotados de alma o conciencia propia (ríos, monos, lluvia, tierra, plantas, peces, etc), por ende, tenían que convivir pacíficamente y negociar territorios unos con otros, sabiendo que todos eran parte pero nadie poseía las tierras, de hecho algunas tribus se reconocían descendientes de los animales. Sin embargo, en el Génesis de la biblia (que apareció unos siete mil años después) podemos vislumbrar el cambio de paradigma, ya que según quienes escribieron este libro, el dios judeo-cristiano hace a los hombres a su imagen y semejanza, crea a la mujer de su costilla y le regala la tierra, el mar, los animales y las plantas. Es decir que pasamos de un rico y plural sistema de creencia en la diversidad de seres y elementos, a un universo empobrecido y jerárquico: dios y el hombre. Queda evidenciado que este relato sigue calando profundo en nuestro inconsciente colectivo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

 Si sostenemos que lo personal es político, es bastante inconsistente seguir con éstas prácticas y hacer oídos sordos a la opresión (propia y ajena). Expandir nuestro círculo de empatía es, además, una liberación a las mentiras que nos han contado y una liberación física y emocional: alimentarnos de plantas, vegetales, semillas, frutos secos, hongos, frutas, cereales, germinados, fermentos y legumbres nos hará sentir mejor y con más energía.

Pequeña lista de acciones anti-especistas:

  • Decirle la verdad a les niñes, promover su concientización y empatía.
  • Reducir o eliminar el consumo de carne y sus derivados, lácteos y sus derivados. (desfinanciar la industria)
  • Aprender a hacer cosmética natural o chequear las marcas que no testean en animales.
  • Aprender a cocinar deliciosos platos libres de crueldad y compartir este aprendizaje con les demás
  • Aprender a cultivar la propia comida o a hacer germinados (requieren poco espacio y son muy fáciles)
  • No comprar perros, conejos, gatos o peces.
  • No tener aves enjauladas.
  • No participar de eventos donde se cosifique a los animales (zoológicos, circos, tauromaquia, peleas de gallos, peleas de perros)
  • Abrir el debate en grupos de amigues, familiares, etc.

El especismo, como el machismo, no son verdades naturales. Son ideologías, pesadillas, sueños en los que estamos sumides. Si comenzamos a despertar, el sueño se debilita, la empatia es un camino a transitar, luchemos por un mundo sin oprimidos ni opresores.

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