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Cipolletti se plantó contra la violencia policial
A raíz de la violencia policial que sufrieron Lara Quinchao y su familia en la ciudad de Cipolletti, hoy se realizó una concentración frente a la Fiscalía N° 3, acompañando la solicitud que realizaron junto a la abogada querellante, Gisela Moreira, para que se formulen cargos bajo la figura de “apremios ilegales. Conversamos con la usuaria registrada y su abogada.

Lara Quinchao tiene 23 años, es usuaria medicinal de cannabis y está inscripta en el Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN) a partir de un diagnóstico de escoliosis que le genera problemas en los huesos, específicamente en la parte baja de sus piernas. 

El 31 de enero se vio obligada a dejar a su hija de 5 años sola en la Plaza del Tango (Cipolletti, Río Negro) a causa de un desemedido operativo que llevó adelante la policia de la comisaría 24° de la ciudad, a través del cual la llevaron detenida a ella, a su ex pareja Santiago Seguel y a un testigo que quiso defenderlos.

El viernes pasado, con el asesoramiento de la abogada Gisela Moreira, Lara y Santiago se constituyeron como querellantes en particular, en el legajo que se creó a partir de una denuncia que hicieron el 1ro de febrero en la fiscalía N° 3,  por la violencia policial que recibieron.

“Entendemos que este caso se encuadra en lo que es “apremios ilegales”. Ahora estamos analizando qué pruebas tenemos reunidas para poder formularles cargos a las personas que participaron de este procedimiento, a todos los responsables”, cuenta Gisela en diálogo con MATE.

Les denunciantes argumentan que estas violencias no tienen que ser padecidas nunca más y la única forma de lograrlo es llevando esta situación a la justicia. Al formularse cargos, la justicia deberá acusar e investigar del delito de «apremios ilegales» a los policías que participaron del procedimiento.

Además convocaron no solo a agrupaciones cannábicas y usuaries de cannabis, sino también a la comunidad activista en general a una conferencia de prensa que se realizó hoy a las 10.30 de la mañana, teniendo en cuenta que los casos de abuso y violencia policial se dan bastante seguido en Cipolletti y en todo Río Negro.

“La idea es poder presionar para que esa causa avance, porque justamente todos los daños físicos y psicológicos que tuvieron que atravesar Lara y Santiago no se quitan de un día para otro. De alguna manera es una forma de protegerse, ya que los policías no han sido removidos de sus funciones y ellxs tienen temor de recibir algún tipo de consecuencia por toda esta situación” expresó Moreira.

Y profundizó explicando que “siempre ocurre lo mismo y en este caso en particular Lara sufrió mucha discriminación sexista y violencia de género por parte de la policía, que le hacía comentarios como «a esta dámela a mi que si no puede caminar la llevo a upa hasta el hospital» o «a vos te vamos a poner sola en la celda porque sos feminista y sino después te vas a quejar».

Santiago también recibió comentarios violentos. Precisamente le dijeron que “no se haga el vivo porque lo iban a golpear y le iban a enseñar lo que era la violencia», algo grave teniendo en cuenta que esos policías están actualmente trabajando y tampoco recibieron una sanción administrativa.

Una justificación inconsistente

A raíz de que el caso tomó estado público, hubo varios intentos de justificar la violencia por parte de las autoridades policiales. El jefe de regional Daniel Uribe defendió que estaban haciendo cumplir el artículo 38 de la Ley 532 —un código de contravenciones que data de 1968— que sanciona los “escándalos públicos y las situaciones de peligro”.

Por su parte Néstor Montero, comisario de la unidad 24, que tiene jurisdicción en la plaza del Tango, esbozó algunas explicaciones en una entrevista concedida a la emisora estatal LU19. Sin embargo, el funcionario no terminó de dejar en claro si la detención de las tres personas fue por la contravención, por portar cannabis o por no exhibir el permiso del Reprocann. Por suerte las intenciones de Lara de mostrar su carnet y la violencia policial quedaron registradas en un video.

El Juzgado de Paz resolvió que el expediente policial no pasó los filtros jurídicos en cuanto a los requerimientos legales para configurar la falta.

El 7 de febrero el Juzgado de Paz, organismo encargado de los juicios contravencionales, resolvió que el expediente policial no pasó los filtros jurídicos en cuanto a los requerimientos legales para configurar la falta. Desestimaron que fuera una contravención porque no hubo “escándalos públicos ni situaciones de peligro”.

Según adelantó la abogada ”esa Ley no sólo incluye contenido muy discriminatorio (llega a sancionar la homosexualidad, la mendicidad y la vagancia) sino que además en general no se aplica en casi ninguna jurisdicción. Que el juzgado de paz haya desestimado la contravención significa que todo el procedimiento que realizaron es ilegal. Esperemos que la fiscalía esté de acuerdo con este pronunciamiento. Sabemos que la fiscalía no  investiga este tipo de casos, por eso mismo nos constituimos como querellantes”.

El día de la detención

El hecho ocurrió alrededor de las 11.30 de la mañana, cuando Lara regresaba de llevar al médico a su hija junto a su ex pareja y padre de la nena, Santiago. “Me senté a armar un cigarro, más que armar, lo estaba envolviendo para que no se me caiga, pero lo tenía en un papel», cuenta la joven en diálogo con MATE. Desafortunadamente en ese momento pasó la policía en auto y cuando la vieron, decidieron frenar y bajarse del auto.

Con la seguridad de saber que no estaba cometiendo un delito, Lara les pidió un minuto para sacar su celular y mostrarles que tenía la habilitación de Reprocann que la autorizaba a portar y transportar marihuana, pero los policías no la escucharon. Se rieron, le dijeron que era ilegal y que la iban a llevar detenida. Ella se negó y cuando intentó sacar su celular se lo quitaron y lo tiraron al piso, ahí comenzaron los forcejeos.

Según describe Lara, cuando el padre de su hija empezó a filmar lo que estaba pasando, se notó que para los policías estaba empeorando la situación porque actuaron con mayor violencia para inmovilizarlo y quitarle el celular.

Una policía le dio una patada a Lara que le sacó la rodilla de lugar. “Sentí que todo lo que vengo haciendo médicamente se fue al carajo en un golpe que esta policía me dio”.

“Cuando quise agarrar mi celular para evitar todo lo que me estaba pasando, el policía me quitó el teléfono y lo tiró. Ahí fue cuando me agredieron, me forcejearon, me violentaron y después me esposaron para terminar de subirme al móvil”, expresó. Además, en el afán de inmovilizarla para subirla al patrullero, una efectivo le dio una patada que le sacó la rodilla de lugar. “Así accidentada fue como lograron subirme al móvil. Sentí que todo lo que vengo haciendo médicamente se fue al carajo en un golpe que esta policía me dio”. Recién una hora después le dieron atención médica.

El operativo desmedido que montó la Policía de la Comisaría 24 no sólo incluyó la detención de Lara y posteriormente de Santiago, también se llevaron a un testigo que además fue víctima de un allanamiento ilegal. Se trata de un vecino de Lara que se encontraba frente a la plaza en la casa de su pareja, y se cruzó para interceder. Pero los efectivos lo persiguieron para que dejara de filmar, entraron a la vivienda de manera ilegal después de romper la puerta y amenazarlo blandiendo un caño de pileta.

Para colmo de males, ninguno de los 15 o 20 efectivos policiales de distintas unidades  que estaban en el lugar (fueron más de 5 camionetas) pudo hacerse cargo de garantizar la protección de su hija. A raíz de esto, la Secretaría de la Niñez de la provincia (Senaf) no ocultó su malestar ya que nunca los convocaron. Desde el organismo indicaron que cometieron una falta «gravísima» por no velar por los derechos de la menor.  

Desde la Secretaría de la Niñez de la provincia indicaron que cometieron una falta «gravísima» por no velar por los derechos de la menor.  

“Mi dolor fue ver desde el móvil cómo estaba desamparada, sola en la calle mientras también llevaban detenido a su papá. No sabía cuánto tiempo iba a tardar todo esto, no me imaginaba lo que podría pasar después. Sentía miedo por mi y por ella, por lo que le podía llegar a pasar” nos explica Lara. Por suerte la menor quedó sola pero al cuidado de otra joven que si bien era desconocida para ella, pudo resguardar su integridad física y dar difusión por whatsapp hasta que logró dar con la madrina de la menor.

Después de estar detenida por dos horas, a las 14:00 soltaron a Lara y le pidieron que firme su libertad. En su testimonio destaca que mientras estuvo detenida, los efectivos se burlaban todo el tiempo y no querían explicarle nada. “Me pidieron que firme mi libertad pero no me querían leer ni explicar nada de lo que decía. Me decían “si te querés ir firmá y andate a buscar a tu hija”. Te hacen sentir una persona sin voz ahí adentro, no tengo palabras para explicarlo”, nos aseguró.

También agregó que en varias ocasiones un policía decía que «a él no le importaba ningún papelito» y «para que te des cuenta de que ningún papel te sirve para andar con cosas ilegales». 

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