Collage de Brenda Peralta

Argentina: Desarrollaron el 1° sistema de trazabilidad de cannabis

Se presentó el primer sistema de identificación y trazabilidad de cannabis enteramente diseñado y creado en Argentina. Fue desarrollado en conjunto por la Asociación Civil Ciencia Sativa, la Asociación GS1 filial Argentina y el INTA Patagonia Norte. La iniciativa representa un gran avance en materia de producción de información, con los estándares que exigen los entes reguladores.

Se presentó el primer sistema de identificación y trazabilidad para cultivos de cannabis enteramente diseñado y creado en Argentina. Ocurrió en el marco del Seminario “Entregas certificadas, etiquetado electrónico y otros desafíos para innovar en tiempos de pandemia” organizado por la ong GS1 Argentina y realizado durante el mes de noviembre.

La iniciativa comenzó a desarrollarse hace un año y medio, cuando la filial argentina de la ONG internacional GS1 se contactó con INTA Patagonia Norte y la Asociación Civil Ciencia Sativa para proponerles diseñar un sistema de trazabilidad exclusivo de cannabis que fuera de utilidad para el “Proyecto Cultivo de cannabis medicinal Patagonia Norte”, a través del cual se están desarrollando dos cultivos experimentales de forma paralela en Alto Valle y en Bariloche.

GS1 es una ONG internacional sin fines de lucro, que se hizo conocida porque inventó un sistema de codificación para productos comerciales de diferentes industrias. Sus sistemas se utilizan en muchos medicamentos y productos que provienen de un cultivo, como los comestibles. Recientemente vienen trabajando en sistemas para trabajar con cannabis para uso medicinal y para cañamo industrial.

Con los convenios firmados bajo el brazo, comenzaron a trabajar codo a codo las tres instituciones junto a Kyas, la empresa encargada de desarrollar un software que aloje el sistema de manera optimizada.

¿Para qué sirve la trazabilidad?

En muy simples palabras, un sistema de trazabilidad permite llevar un registro claro de todos los componentes de un proceso productivo hasta llegar al producto final. Sirve para verificar los puntos críticos de control, los ingresos, egresos o el almacenamiento del material. Cada uno de los puntos y áreas de control tiene su registro, y tiene que poder generar un reporte que pueda ser posteriormente auditado por cualquier ente de control.

Según se informó en el módulo Cannabis Medicinal del Seminario en cuestión, una de las cuestiones principales que dio lugar a la creación del sistema fue la necesidad de generar un registro de stock, variedades y procesos, desde la semilla hasta el producto final. Al ser un cultivo muy centrado en la investigación, necesitaban un sistema que genere información de base que pueda ser de utilidad. “Queríamos tener un sistema que nos permitiera conocer todo el trayecto desde cuando uno cultiva la semilla hasta que obtiene el producto final, ya sean flores secas o derivados del cannabis”, explicó Gabriela Calzolari, integrante de Ciencia Sativa, en diálogo con MATE.

“Hacerle el seguimiento da un valor agregado al producto porque a partir de este sistema tanto el productor como el consumidor final pueden obtener información detallada de todo el proceso de cultivo: específicamente qué se le fue añadiendo, cuál fue el rendimiento, y un montón de aspectos agronómicos que necesitamos dentro de un proyecto de investigación como el que estamos llevando a cabo”, amplió la activista y actual becaria del CONICET.

“Estos sistemas ya existen en el mundo. La idea no era comprarlo o importarlo, sino poder hacerlo nosotros en nuestro país”.

Se vuelve cada vez más palpable la necesidad de generar informes internos y reportes para los organismos de control de manera sencilla, segura y confiable. Sobre este punto, Calzolari contó que “Estos sistemas ya existen en el mundo, pero existen en Canadá, EEUU, Uruguay, etc. La idea no era comprarlo o importarlo sino poder hacerlo nosotros en nuestro país.  Al fin y al cabo tiene que ver con la necesidad de suprimir o reemplazar la importación. Es un desarrollo nacional y eso es importante.”

Mariana Amorosi es contadora y asistente de planificación del centro regional Patagonia norte del INTA. Además es coordinadora del proyecto de cannabis ubicado en Patagonia norte. En una charla con MATE, consideró que este sistema “es una forma de facilitarle el trabajo a los organismos de control, ya que es una planta controlada. Ver la parte productiva también nos ayuda a tomar decisiones en cuanto a qué tuvo mayor y menor producción, el nivel de calidad, etc.”.

Por otro lado y teniendo en cuenta la incipiente industria del cannabis que se está generando en Argentina, este sistema se constituye como una gran herramienta que transmitirá seguridad, seriedad y valor agregado a la cadena productiva. Lo que posicionaría al país en la competencia a nivel internacional.

Tener un sistema de trazabilidad es valorizar: tenemos que entender que hoy por hoy necesitamos datos certeros. Tanto en el mercado interno como en el externo, tenemos que saber qué estamos consumiendo. La persona que vaya a consumir ese Fitopreparado va a saber de qué semilla vino, de qué cultivo, de qué planta, donde estuvo, con qué se la fertilizó”, completó Amorosi.

Un trasfondo de soberanía

Una ventaja del sistema es que está diseñado no sólo para aquellas empresas que puedan pagar equipos costosos, sino para el alcance de todos. “Para que todos y todas podamos tener un sistema que nos de un respaldo de seguridad y calidad en la producción de cannabis, en toda su cadena” aseguró la representante del INTA.

Queremos generar un software que cumpla todas las exigencias. Que sea aceptado por los entes reguladores y que cumpla con las regulaciones que exigen trazabilidad del material cannábico.

Mario Abipol es gerente de la vertical salud de GS1 en Argentina y especialista en trazabilidad de productos industriales farmacéuticos. En una entrevista con MATE aseguró que el objetivo de esta alianza es poder acercar a los proyectos productivos un sistema que contemple el uso de estándares internacionales. “Queremos generar un software que cumpla todas y cada una de estas exigencias. Que sea aceptado por los entes reguladores y que cumpla con todas las regulaciones que exigen trazabilidad del material cannábico, contemplando todos los requerimientos que hagan falta”.

Consultado por el interés de GS1 en este proyecto, Abipol explicó que uno de los objetivos principales es alinear las exigencias de los organismos de control locales con las que están solicitando a nivel internacional los organismos de otros países. De forma tal que las empresas locales que ya están exportando o tengan que exportar en un futuro, y las empresas internacionales que empiecen a operar en Argentina, puedan trabajar de la misma manera y bajo un mismo estándar.

“El cannabis todavía genera algunas dudas en la gente, porque tiene toda una trayectoria de mala prensa (probablemente muy injustificada). Nos parece muy importante que se puedan mejorar los controles, de la misma manera que se controlan otros materiales” completó el gerente de GS1.

 Por otro lado, desde Ciencia Sativa recordaron que “Nosotros ya veníamos pensando en comprar un sistema de otro país y dadas las cuestiones económicas de lo que salen estos sistemas, del extranjero y demás decidimos también emprender el diseño de nuestro propio sistema nacional”.

El rol de la ONG cannábica

Como cultivadorxs, les integrantes de Ciencia Sativa A.C garantizaron el asesoramiento especializado de todo lo relacionado a cultivo: qué información se tendrá en cuenta en el proyecto de cultivo experimental, qué datos conviene relevar con el sistema de identificación. Incluso resulta clave la información relacionada a la normativa sobre cannabis, para que el sistema logre hacer y diseñar los informes que el INASE o el SENASA (organismos designados para controlar ciertos aspectos de los cultivos de investigación) eventualmente pueden llegar a pedir.

La participación de una ONG como la nuestra tiene que ver con revalorizar de alguna manera los conocimientos y el expertis en el campo que traemos los y las cultivadoras, que venimos hace años trabajando la planta de cannabis. Es importante crear este tipo de desarrollos con la industria nacional, pero también con cultivadores argentinos” aseguró Gabi.

¿Cómo funciona el sistema?

El sistema de trazabilidad funciona con un software que se utiliza a través de una app capaz de leer diferentes códigos, de los diferentes espacios y salas de cultivo. Permite identificar lugares y también individuos: cada plantín tiene su codificación y mediante la lectura de este código, se puede ir haciendo un seguimiento a lo largo de todo el ciclo de las plantas. 

“Es muy gratificante y además muy innovador, hoy no hay un sistema de estas características en nuestro país. Queda todo registrado por BlockChain desde la semilla hasta la producción final”.

“Es muy gratificante y además muy innovador, porque sabemos que hoy por hoy no hay un sistema de estas características en nuestro país. Queda todo registrado por BlockChain desde la semilla hasta la producción final. La trazabilidad en cuanto a los lugares por donde se fue moviendo la planta. Por otro lado, crea los informes predeterminados para los organismos de control, que los hicimos en base a la ley vigente en Argentina”, adelantó Mariana Amorosi desde INTA.

Para acceder al módulo del seminario en el que se presentó el sistema de trazabilidad, hacé click acá y adelantá hasta el minuto 3:33:30.