El lugar de Argentina en el ranking global de política de drogas

Según el índice, la mayoría de los países no cumplen con las recomendaciones más básicas de la ONU. Argentina quedó en el puesto 19 de 30. Prevalece el enfoque militarista en las políticas de drogas de la mitad de los países analizados.

Este lunes se presentó el Índice Global de Políticas sobre Drogas, el primer análisis mundial basado en datos sobre las políticas en materia de drogas y su implementación en 30 países. Los datos revelan que las políticas en materia de drogas de la mayoría de los países no cumplen con las recomendaciones más básicas de la ONU.

Para la difusión de los resultados se creó una plataforma interactiva. También podés ver el informe final acá.

El índice se compone de 75 indicadores que abarcan cinco grandes dimensiones de políticas en materia de drogas: justicia penal, respuestas de dureza extrema, salud y reducción de daños, acceso a medicamentos fiscalizados internacionalmente y desarrollo

El Índice Global de Políticas sobre Drogas es una iniciativa del Consorcio para la Reducción de Daños, una coalición de organizaciones comunitarias y de la sociedad civil en colaboración con el mundo académico. En Argentina apoyan LANPUD-RADAUD, CELS, RESET e Intercambios Asociación Civil.

Ranking de países

Esta herramienta documenta, mide y compara las políticas nacionales en materia de drogas, atribuyendo a cada país un puntaje que muestra en qué medida sus políticas y su aplicación se ajustan a los principios de derechos humanos, salud y desarrollo de la ONU. 

El puntaje de cada país por su desempeño en los 75 indicadores permite hacer un ranking de países con políticas de drogas con mayor o menor cumplimiento de las recomendaciones de la ONU en este tema.

 

Los resultados del Índice para Argentina revelan que el país está en la 19º posición entre 30 países. Las dimensiones con puntaje más bajo son la de políticas de reducción de daños y la medición de la proporcionalidad de las respuestas de la justicia penal. 

Los 3 países con mejor resultado en el ranking son Noruega (74/100 puntos), Nueva Zelanda (71/100) y Portugal (70/100). Mientras que los que obtuvieron peor resultado son Brasil (26/100), Uganda (28/100) e Indonesia (29/100).

Otras conclusiones relevantes

  • Pone de relevancia las fuertes inequidades en términos geopolíticos: se observa que los países del sur global se posicionan en peores condiciones que los del norte.
  • Sigue prevaleciendo el enfoque militarizado y represivo en las políticas sobre drogas: en la mitad de los países considerados se destaca el uso letal de la fuerza por parte de los cuerpos militares o policiales, con casos generalizados en México y Brasil.
  • El impacto desproporcionado del control de las drogas sobre las personas marginadas en función del género, la etnicidad y la situación socioeconómica aparece, en cierta medida, en todas las dimensiones y en todos los países.
  • La aplicación de la ley en materia de drogas se centra en los delitos no violentos, especialmente por parte de las personas usuarias de drogas: 8 de los 30 países encuestados han despenalizado el consumo y la posesión de drogas, y de ellos, solo tres consiguieron desviar la trayectoria del sistema de justicia penal.
  • El déficit de financiación para la reducción de daños sigue siendo muy preocupante: solo cinco de los 30 países han asignado una financiación  “adecuada” a la reducción de daños, mientras que solo es considerada como segura en Noruega.
  • Existe una enorme brecha entre las políticas gubernamentales y su aplicación para garantizar el acceso a los medicamentos bajo fiscalización, especialmente en países como India, Indonesia, México y Senegal, que obtienen un alto puntaje en cuanto a las políticas, pero uno de 0/100 en cuanto a la disponibilidad real.
  • Los programas de desarrollo alternativo en zonas de cultivo ilegal siguen asediados por la prohibición y la erradicación, con Colombia obteniendo un puntaje especialmente bajo (23/100) debido a su estrategia militarizada centrada en la erradicación forzosa y el uso nocivo de la fumigación aérea.