Maternidad y cannabis: una lucha constante por la autonomía

"Una persona con capacidad de gestar tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y usar las sustancias psicoactivas que considere con asesoría de una persona profesional de la salud, sin que esto someta su maternidad al escrutinio social" explican Zara Snapp y Romina Vázquez del Instituto RIA de México.

El estigma, los prejuicios y la discriminación permean constantemente la vida cotidiana de las personas usuarias de cannabis. Sin embargo, dicho escenario de hostilidad y rechazo se acentúa en mayor cantidad si éstas, además, son madres; como si el hecho de tomar la decisión de reproducirse y criar anulara completamente la autonomía y el derecho al libre desarrollo a la personalidad. Esta afirmación no puede estar más alejada de la realidad: la cannabis ha acompañado a mujeres y personas gestantes a lo largo de la historia. 

Tanto mujeres como personas gestantes han consumido cannabis para conectar con su salud y bienestar desde antes del siglo XI; tratar migrañas, dolor vaginal y hasta la Reina Victoria que la utilizaba para aliviar sus cólicos menstruales son algunos ejemplos. Hoy en día existen más estudios que están explorando el uso de cannabis en personas embarazadas o lactando. Estudios que, anteriormente, se concentraban en otros factores de riesgo como el consumo de alcohol o tabaco, y que ahora se enfocan también en explorar los efectos de los cannabinoides, así como sus beneficios y posibles riesgos gracias al avance en las jurisdicciones que han regulado el uso adulto y/o medicinal, lo cual posibilita mayor investigación.

¿Qué sabemos hasta ahora?

Un estudio con madres en Jamaica encontró que un grupo de mujeres consumían tinturas y tés de cannabis durante su embarazo para tratar estrés, depresión, náuseas, así como falta de apetito. Cinco años después, la investigadora comparó el desarrollo de esos niños y niñas con un grupo de control donde las madres no habían consumido cannabis, y no encontró diferencias significativas en su desarrollo, salvo en las calificaciones de bebés después de 30 días de haber nacido; hijos e hijas de madres usuarias tuvieron calificaciones más altas en dos rubros: estabilidad autónoma y reflejos. Las calificaciones en su desarrollo estaban más correlacionadas con factores del hogar y asistencia escolar.

En 2018, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo una revisión crítica del cannabinoide cannabidiol (CBD), se determinó que el uso de éste durante el embarazo no tiene ningún efecto en el desarrollo del embrión. También se reconoció la necesidad de contar con más estudios en la materia, principalmente porque hay varios efectos que no son lo suficientemente claros, incluyendo su impacto en el sistema inmunológico. Escribimos más sobre el proceso de la revisión crítica aquí.

“La mayoría de mujeres y personas gestantes que deciden seguir consumiendo durante el embarazo o el periodo de lactancia, lo hacen integrando prácticas de reducción de riesgos desde un un enfoque terapéutico o médico”.

Según estudios de Chile, no se ha logrado demostrar efectos negativos en hijos de madres usuarias ocasionales de la planta. Sin embargo, sí recomiendan reducir el consumo excesivo durante el embarazo, algo que muchas mujeres hacen al enterarse que están en las primeras semanas de gestación. De igual forma se menciona que la mayoría de mujeres y personas gestantes que deciden seguir consumiendo durante el embarazo o el periodo de lactancia, lo hacen integrando prácticas de reducción de riesgos desde un un enfoque terapéutico o médico.

Acerca de los riesgos o beneficios de la suspensión de la lactancia materna, se sabe que el THC se puede encontrar en la leche, orina y heces del recién nacido varias semanas después, sin embargo las concentraciones identificadas dependerán de las cantidades y tiempo de consumo. Por esa razón, se recomienda suspender 24 horas si la madre es consumidora ocasional y, en caso de haber generado dependencia, se recomienda suspender de 14 a 30 días.

Por otro lado, la cannabis también puede complementar a la salud reproductiva: existe un endocannabinoide llamado anandamida que tiene un papel crucial en la ovulación, así como en la implantación. Específicamente, se ha demostrado que son necesarios altos niveles de anandamida para una ovulación exitosa.

Es evidente que aún no tenemos suficientes estudios sobre los posibles efectos, tanto positivos como negativos, de consumir cannabis durante las etapas de embarazo y lactancia. Aunado a ello, mucha de la información al respecto que se encuentra disponible puede llegar a ser confusa, opaca y hasta contradictoria. Lo que sí es un hecho es que una persona con capacidad de gestar tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y usar las sustancias psicoactivas que considere sin que esto someta su maternidad al escrutinio social. Ahora bien, no podemos olvidar que cada cuerpo y cada embarazo son diferentes, y la mejor opción es consultar a un profesional de salud con el fin de tener en cuenta los riesgos y, de esta forma, poder tomar decisiones informadas que se enfoquen en reducirlos.

Lamentablemente, una gran cantidad de integrantes del sector médico no tienen la apertura necesaria para abordar este tema sin emitir juicios moralizantes y respetando el libre desarrollo a la personalidad, por eso es importante seguir poniendo esta conversación sobre la mesa, fomentar mayor investigación, salir del clóset psicoactivo si está en nuestras posibilidades y, sobre todo, difundir información verídica y basada en evidencia.

@InstitutoRIA