Cortesía de VICE

Feminismo interseccional contra el prohibicionismo colonial

La semana pasada la Red Estatal Nacional de Feministas Antiprohibicionistas (RENFA) de Brasil organizó un conversatorio bilingüe para fortalecer el vínculo de articulación que ya existe entre espacios feministas y antiprohibicionistas de América Latina. Revista Mate dialogó sobre la intersección que existe entre ambas luchas con la antropóloga mexicana y referente del feminismo cannábico, Polita Pepper, quien participó del conversatorio e integra esta articulación.

La actual política de drogas y su legislación basada en el prohibicionismo es responsable de graves violaciones a los sistemas democráticos y del incumplimiento de innumerables derechos humanos. Una guerra contra las drogas que va en contra de las personas usuarias, con una lógica sexista, racista, colonial, clasista y prohibicionista que afecta de manera diferenciada a las mujeres e identidades LGBTTIQ+. Además, promueve la intervención estatal violenta, generando altas tasas de encarcelamiento y daños irreparables a personas y comunidades enteras.

Las mujeres e identidades diversas que luchan contra el sistema prohibicionista y patriarcal en América Latina, vienen conversando desde hace años sobre la necesidad de intercambiar perspectivas y reflexionar sobre los aportes que acerca el transfeminismo interseccional a la lucha por una transformación socio-cultural y estatal en las políticas de drogas. La búsqueda que plantea este cruce es la de construir una mirada colectiva de género y a partir de ella divisar un mundo más habitable. Un mundo sin “guerra contra las drogas” que criminalice selectivamente a mujeres, lesbianas, travestis y trans que se encuentran en contextos de vulnerabilidad.

Latinoamérica organizada

En esta línea, la Red Estatal Nacional de Feministas Antiprohibicionistas (RENFA) originaria de Brasil, organizó el viernes pasado una ronda de conversación bilingüe, de la que participaron activistas y trabajadoras feministas latinoamericanas que habitan diferentes espacios y trabajan de manera interseccional para lograr un cambio estructural en el paradigma de la prohibición.

La actividad responde al deseo colectivo de fortalecer una articulación más grande aún, que integran personas de Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina, México, Colombia y surgió en 2017 a partir de un encuentro entre feministas cannábicas y antiprohibicionistas realizado en Montevideo. De esta alianza participan organizaciones como RENFA, La Red Latinoamericana de Mujeres cannabicas, Programa Libertas (Bolivia), Mujeres Cannabicas Ecuador, Mujeres y Cannabis Argentina, entre otras, que buscan darle relevancia a estos reclamos en la agenda de debates, incluso hacia adentro de los propios feminismos.

“Precisamos tejernos desde nuestros territorios. Precisamos ser reconocides entre nosotres y por les demás”

Las organizadoras del conversatorio manifestaron que esta gran articulación es en realidad la suma de perspectivas, miradas, emociones, sueños y luchas de mujeres y personas trans atravesadas por las distintas realidades, ubicaciones y características geográficas, que en sus diferencias encuentran muchos puntos en común: “Precisamos tejernos desde nuestros territorios. Precisamos ser reconocides entre nosotres y por les demás” fue una de las frases que resonó.

Sobre el comienzo, se dio lugar a la lectura de un manifiesto que fue pensado y leído de manera colectiva por todas las participantes de la actividad: “Nuestra realidad refleja cómo el sistema de la prohibición usa nuestros cuerpos como envases humanos. Somos quienes padecemos las nefastas consecuencias de la mal llamada “guerra contra las drogas”. Esta es una guerra contra nosotras y contra otras minorías, con un claro objetivo: lucrar y lavar dinero. La venta de armas y de drogas son las principales formas de licuar el sistema financiero, en crisis constante de sobreacumulación. A cambio, muchas somos blanco de discriminación, estigmas y violencias de todo tipo” rezaba la primera parte.

Una voz que ruge

Revista Mate conversó con la antropóloga mexicana y referente de los feminismos cannábicos, Polita Pepper, quien además integra la Red Latinoamericana de Mujeres Cannabicas.

Consultada sobre la creciente retroalimentación que se da entre feminismo y antiprohibicionismo, Polita explicó que “las transfeministas cannábicas de América Latina nos proponemos problematizar las relaciones de interseccionalidad y decolonialidad. Nos preguntamos cuál es la relación que estos vínculos guardan con la lucha cannábica antiprohibicionista”. “En el fondo, es una lucha por la autonomía y la autogestión, del mismo modo que la lucha feminista reivindica el legitimo derecho al autogobierno de nuestros cuerpos y nuestras decisiones. Ambas son luchas que reivindican la autonomía”, completó.

Una de las consecuencias más fuertes de la opresión patriarcal es la pérdida de libertades y la negación del placer. Eso sumado al mandato de ser el sostén de cuidados en la institución familiar, dio como resultado la estigmatización de todas las que se corrieran del rol de reproductoras que el sistema tenía previsto para ellas.

En ese sentido Polita cuenta que “desde el feminismo cannábico se reivindica la autogestión del uso de sustancias, de la salud y de nuestros placeres. El cannabis desde el autocuidado, como una herramienta política donde la representación de la mujer deja de ser esa oposición casi binaria, impuesta por el patriarcado, que es la naturaleza de madre, la mujer como femenina, la cuidadora”.

“Se trata de problematizar estas relaciones, hacernos cargo de las posiciones y relaciones desiguales, y abogar por una redistribución justa de los cuidados. Como gesto político de una ética que debería estructurar nuestros discursos, nuestras prácticas, nuestras relaciones y nuestra agenda. Ambas luchas, la feminista y la anti prohibicionista son luchas que reivindican el ser quienes realmente somos. Proponemos crear activamente y en la práctica cotidiana ese otro mundo donde cabemos todas, todos y todes”, concluyó.

Sobre el final del conversatorio, la activista resumió: “durante la última hora de testimonios se pudo ver una América Latina que padece las consecuencias de la guerra contra las drogas, la que se inscribe en nuestros territorios. Ya sea en un país productor como el caso de México, Paraguay Colombia, las comunidades indígenas campesinas o en otros, lo que vemos es cómo esa cruda realidad afecta muy particularmente a las comunidades que ya son vulneradas por el Estado y atraviesa a las identidades y mujeres usuarias, madres, trabajadoras que no se ven representadas con dignidad y equidad”.


“las transfeministas cannábicas de América Latina nos proponemos problematizar las relaciones de interseccionalidad y decolonialidad”