Imagen cortesía de Aquelarre Cannábico

La primera cata de cannabis transfeminista en Argentina

Ni cosificadas, ni dependientes de chabones, hoy las pibas y pibis autocultivan su soberanía y cosechan experiencias de feminismo cannábico en manada. Charlamos con Dana, una de las organizadoras de Aquelarre Cannábico: la primera cata de cannabis pensada especialmente por y para identidades feminizadas, diversas y transfeministas.

Atrás quedó el viejo estereotipo de mujer cannábica pasiva, que sólo fuma porro cuando un varón le comparte. También va quedando atrás el peligroso momento de tener que recurrir a lugares y personas hostiles, donde la venta clandestina y al menudeo es la única opción. Hoy en día las pibas cultivan, fuman, catan y comparten cogollos de mucha calidad.  Se autoabastecen colectiva e independientemente, como los feminismos les enseñaron.

Aunque actualmente muchos cultivadores lo minimicen o directamente lo nieguen, lo cierto es que durante años las copas y catas cannábicas fueron territorio de exclusión explícita o implícita de las identidades feminizadas y diversas. Que el activismo cannábico está impregnado de machismo, no es ninguna novedad, pero ahora, las reglas del juego cambiaron: las pibas ya no esperan que las incluyan, directamente autogestionan sus propios espacios cannábicos.

Con una media sanción bajo el brazo para el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, el transfeminismo fumeta hoy está de fiesta. En una entrevista con Dana, organizadora del primer evento de cata de cannabis pensado exclusivamente por y para mujeres y diversidades,  brindó a REVISTA MATE un pantallazo de lo que será Aquelarre Cannábico, nos cuenta cómo surgió la posibilidad y qué las llevó a gestar este tipo de evento.

Además, charlamos del rol en el que nos ubicó históricamente el movimiento cannábico para poder asistir a las copas y catas, y profundizamos en la necesidad de gestar los propios espacios transfeministas en vez de seguir insistiendo con que nos incluyan en los espacios tradicionales.

¿Cómo y cuándo surge la posibilidad de realizar una copa cannábica transfeminista? 

Este proyecto surge del encuentro mismo. En un principio fue un encuentro virtual por redes sociales, grupos de wsp, luego el encuentro real de coincidir entre cultivadoras, entre usuarias, entre mujeres y diversidades del mundillo cannábico y de charlar sobre qué onda este tipo de eventos, si habíamos asistido a copas cannábicas, si asistiendo a exposiciones y talleres nos habíamos sentido cómodes o cómo habían sido nuestras experiencias. A partir de un cierto malestar o una disconformidad de nuestras cuerpas, de nuetras identidades en esos eventos y espacios, decidimos que no era justo, que teníamos derecho al goce como lo tienen los varones cis y tantas personas que están cómodas en esos ambientes. Debíamos generar nuestro propio espacio, nuestro propio evento y así fue que nació Aquelarre Cannábico 

Estas charlas y experiencias concluyeron en que, de repente, las mujeres y diversidades no estamos tan a gusto con la competencia, no estamos tan a gusto con el evaluar las flores, generar un podio de tres y así surgió la idea de romper un poco con el formato. Aquelarre más que una copa es una cata, estamos terminando de definir el formato en el mismo evento, entre todes, charlado y de manera circular, como acostumbramos entre las personas del Staff, para poder hacer algo que tenga una impronta similar a las copas cannábicas pero más bien sea una cata con una finalidad educativa y sociocultural, una expo con la misma finalidad y para divertirnos, para tener una experiencia cannábica integral.

El hecho de que las mujeres siempre quedemos relegadas al rol de consumidoras o seamos utilizadas como imágenes para vender y no tanto como cultivadoras.
¿Qué las llevó a querer gestar este evento?

El ocupar y apropiarnos de espacios, el abrirnos puertas, esto a lo que lamentablemente también nos tienen acostumbradas a las mujeres y diversidades ¿no? el tener que “ingresar”, el tener que ganarte un lugar, porque son espacios que se nos fueron negados, quizás no por una cuestión de malas intenciones, sino por una cuestión estructural y cultural.

El hecho de que las mujeres siempre quedemos relegadas al rol de consumidoras o seamos utilizadas como imágenes para vender y no tanto como cultivadoras. Al menos en una cuestión de imagen, comunicación y discurso. Este tipo de evento conllevan dar el debate y demostrar que las mujeres y diversidades cultivamos y que somos parte activa de la cultura cannábica. 

¿Por qué decidieron gestar el propio espacio en vez de seguir insistiendo con que nos incluyan en el tradicional, en este caso una copa cannábica?

Por el principio de autocuidado, para dejar de sufrir y dejar de insistir en la inclusión que finalmente genera mucho desgaste, mucha desilusión, mucha pelea y mucho enojo con personas que de repente aún no están preparadas para entender, aceptar y cuestionarse sus privilegios. Para evitar la confrontación con un sector que es muy conservador y no genera la apertura necesaria, ojalá hubiéramos tenido algún tipo de inclusión. No hay intensión de eso y tampoco tienen por qué tenerla, porque es una estructura que se viene replicando hace muchos años, no se trata de hablar de nosotres, sin nosotres.

Incluso se han generado otras copas cannábicas para mujeres, organizadas por varones y con varones como jurado, la verdad no se entiende mucho cuál es el sentido de esto. Nosotras también podemos ponernos en el rol de productoras de eventos, de empresarias culturales y generar nosotras mismas estos espacios. Sentimos que seguir insistiendo en la inclusión es una pérdida de energía y no resulta para sumar a las potencias individuales y a una cuestión creativa y productiva.

Ya hemos abandonado los lugares pasivos de usuarias, o quizás nunca hemos querido tener ese lugar pasivo, son los lugares que nos quieren imponer las marcas, los medios de comunicación, la cultura cannábica mediática en sí.
Y pensando en lo que pasaba anteriormente, ¿en qué rol nos ubicó históricamente el movimiento cannábico tradicional para aceptar que asistamos las pibas a este tipo de eventos?

El movimiento cannábico es muy amplio. Desde el imaginario colectivo, lamentablemente por mucho tiempo las mujeres fueron las novias de, las esposas de, hasta que nos fuimos conociendo entre nosotras, nos empoderamos y tomamos ese rol de “nosotras también estamos cultivando esta planta”. Hay muchos cultivos que son en pareja, y une super críticx hacia el régimen heterosexual, pero sin embargo une puede imaginar que en ese hogar la mujer hace la comida y ayuda a les niñes con las tareas, y es el varón el que riega las plantas. Y la verdad que no. Tranquilamente puede generarse a la inversa, puede ocurrir y sabemos por testimonios de compañeras que pasa, que son las mismas mujeres las que cultivan. Ya hemos abandonado los lugares pasivos de usuarias, quizás nunca hemos querido tener ese lugar pasivo, son los lugares que nos quieren imponer las marcas, los medios de comunicación, la cultura cannábica mediática en sí.

Lo que está instalado en el imaginario colectivo, o las imágenes que aparecen simplemente haciendo el ejercicio de googlear “mujer cannábica”: imágenes erotizadas e hipersexualizades. En los eventos cannábicos las mujeres tenían el lugar de promotoras, con la imposición de estar “lindas” todo el tiempo, posando al lado de una semilla o un vaporizador. La verdad es que si eso fuese una decisión autónoma de la mujer, de explotar su capital erótico, está buenísimo, pero sabemos que no es del todo así. Sabemos que son varones empresarios los que ubican a las mujeres en el lugar de ornamento para adornar los productos que ellos quieren vender. No somos ilusas ni ingenuas respecto de ello.

Si bien los eventos nunca fueron excluyentes explícitamente, sí lo fueron desde una agenda cultural, desde un escenario del que no participa ninguna mujer, no hay una identificación. Un evento como Aquelarre Cannábico, en donde el cupo es 100% mujeres y diversidades, genera una inclusión absoluta de les asistentes, una identidad, una empatía hacia con el proyecto

Imagen cortesía de las organizadoras de Aquelarre Cannábico 


¿Cómo ves la escena cannábica transfeminista actualmente?

En principio con muchos antecedentes, hubo un montón de mujeres que surcaron y abrieron caminos, partiendo por las mujeres cannábicas que vienen hace 10 años haciendo los encuentros nacionales, empezando también por aquellas que propiciaron los encuentros de mujeres y cannabis en los Encuentros Plurinacionales, siendo el primero allá por 2016 en el Encuentro de Rosario.

Desde el 2017 con lo que fue la primera reglamentación de la Ley de Cannabis Medicinal, con el boom del autocultivo, muchas mujeres y muches pibis empezaron a cultivar y eso generó una gran diversidad, una representación real, más que una inclusión una representación real para que el cultivo y que la cultura cannábica dejen de ser algo de elite o algo propio de los varones. Que cualquier persona pueda criar una planta y que las mujeres y diversidades, les mounstris, no estamos agenes a esa actividad, a la soberanía cannábica, a gestionarse el propio porro, a dejar de comprar y dejar de fumar basura. Con todo este deseo de cultivar una planta y de fumar rico es que muches jóvenes hemos empezado a cultivar y hoy formamos parte de lo que es esta escena cannábica transfeminista.

No solamente de la región o el territorio argentino sino todo lo que es Abya Yala, las redes sociales nos han permitido encontrarnos con muchos otros perfiles y pibis que se juntan en sus territorios con sus particularidades, también del otro lado del charco por las Europas se ven muchas mujeres que reivindican la cannabis y el rol de ser mujer madre cannábica, madre cultivadora, asique esta gran diversidad y amplitud es lo que genera la escena cannábica real transfeminista.

Desde la organización se generaron Estaciones con distintos estímulos, que hacen alusión a las cepas o a los distintos pegues que tiene la cannabis.
¿Con qué se encontrarán quienes asistan al Aquelarre Cannabico?

Será un evento sumamente innovador. Una experiencia cannábica real. Desde la organización se generaron Estaciones con distintos estímulos, que hacen alusión a las cepas o a los distintos pegues que tiene la cannabis. En planta baja tenemos una estación “Indica Chilling” con musiquita tranqui, con alguna dinámica de la cuerpa, por si resuena por ese lado. También estará Ceci Delcar con su proyecto DMT, Danza Movimiento Terapia.

Habrá una estación de “Brote Creativo” para ponerse en modo plástica, collage, pintura, y contará con lectura de medio gráficos. También estará la estación del “Bajón” donde va a haber comida obviamente vegana. La estación “Sativa Sinergia” que sería el escenario principal, a donde se van a presentar diferentes artistas y referentes como La Cogolla, La Payamama, Urraka Negra, Chezco Beats y Sasha Sathya.

En resumen: montón de cultivadoras, mucho intercambio de saberes, experiencias, conocimientos, buena onda. Muchas alianzas, mucho encuentro y amor real de la cuerpa habitando el mismo tiempo espacio. Mirándonos a los ojos, algo muy necesario y más cuando nos estamos confiando algo tan lindo como es el cuidado de la planta y algo tan valioso como es el cuidado de nuestra libertad.