Ilustración de Nati Benedetich

“Autocultivar hongos es político”: Entrevista a Pibx Cultiva

Atrás quedó la vieja costumbre de “ir a buscar cucus al campo”. En Latinoamérica, al igual que en el resto del mundo, cada vez más usuaries de SPAs deciden autocultivar sus propios hongos psilocibios. Peeero siempre cabe preguntarnos ¿Las pibas y las disidencias también acceden fácilmente a este tipo de información? Claro que no. Para conocer una interesante experiencia argentina, entrevistamos a Pibx Cultiva: un dúo de pibas que decidieron gestar un espacio transfeminista para que las identidades feminizadas y diversas puedan acceder de manera segura a los kits de cultivo, y fundamentalmente, a la información necesaria para autoabastecerse y hacer un uso responsable de los hongos psilocibios.

En Argentina, la salida del clóset psicoactivo no ocurre únicamente con el uso del cannabis. Cada vez más personas se ven fuertemente interpeladas e interesadas por el potencial terapéutico y psiconauta que tiene el uso de psilocibina. A su vez, una especie de fungi-activismo psilocibínico recorre nuestras redes sociales y el algoritmo nos muestra cada vez más páginas que venden kits de cultivo para “experimentar con nuestros propios hongos mágicos” durante la cuarentena. 

En el mundo psiconauta, los beneficios de los “niños santos” son bien sabidos : a menudo ofrecen perspectivas llamativamente nuevas sobre la propia vida, tienen la habilidad de alterar nuestra conciencia en sentidos abstractos, afectando la percepción de individualidad, el flujo de pensamientos y la asociación de ideas e incluso pueden producir la conocida “muerte del ego”.

En materia de investigación, se ha demostrado mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) que la psilocibina crea un estado de hiperconectividad entre las redes cerebrales. Además, fomenta un aumento en la neurogénesis (la creación de células cerebrales) y puede alterar contundentemente las vías de pensamiento.

A nivel global, la carrera dentro del mercado por los psicodélicos comenzó hace rato. Efectivamente, el uso de los componentes aislados de algunas plantas enteógenas, se abre paso como una práctica común en las sociedades eurocentristas y occidentales, enmarcada dentro del sistema capitalista, como un tipo más de consumo.

Pibx Cultiva es una experiencia regional pensada por y para les pibis. Un proyecto que busca accesibilizar kits para que quienes quieran cultivar hongos puedan hacerlo de forma segura e informada, sin recurrir a los espacios hostiles a los que la mayoría de les usuaries se ven obligades a frecuentar a causa del mercado ilegal. Además de dictar talleres virtuales y motivar la movida psilocibinica-autogestiva local, Paloma e Hilene comunican información de confianza para reducir riesgos y daños a quienes deciden cultivar y experimentar con el uso de hongos, e incluso problematizan de manera crítica desde una mirada de género el mundo de los psicodélicos.

 ¿Cómo arrancaron a vincularse con los hongos?

Paloma: Yo los había probado a raíz de un intercambio que hice con una piba por un tatuaje. Tenía todo un preconcepto del hongo como una experiencia re mística y chamánica, pensé que iba a ver dragones, fuego y duendes; y la verdad me decepcionó el mambo en ese momento. No me cabió mucho a decir verdad- relata entre risas.

Hilene: Yo no los había probado nunca y ella me hablaba de esos hongos que había pegado en el trueque, entonces creía que si me comía un hongo iba a quedar re tirada, nada que ver.

Y ¿cómo fue la transición entre ese pensamiento y la concreción de un proyecto para accesibilizar kits de cultivo y esporas?

Nos cebamos porque se nos plantó la idea de generarlos nosotras. Pensamos “bueno, vamos a darle otra chance a los hongos”. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, ni con qué materiales hacerlo, ni cómo, pero queríamos cultivarlos, no queríamos sólo comerlos (es decir comprarlos). 

Al principio creíamos cualquier cosa, onda que ibas a tener un poco de bosta de cebú en tu casa. Hasta que, y acá se viene lo polémico, una amiga nos pasó una página de chabones (varones) que vendían kits. Nos compramos uno y nos vino contaminado. Desde la página nunca se hicieron cargo, no nos contestaban, no nos hicieron el seguimiento, les hablamos desde nuestros dos números pidiendo ayuda cuando teníamos ya todo contaminado y nada. Por suerte uno de los frasquitos tenía algo de micelio crecido y pudimos arrancar nosotras por nuestra cuenta. 

Empezamos a telefonear a gente conocida que sabía de biología, química, algunos profesores y así fuimos juntando la data necesaria para salvar ese pequeño micelio desde el que arrancó todo el proyecto. 

MUCHO MÁS QUE LA VENTA DE ESPORAS
¿Cómo definirían el proyecto?

Desde un principio nos sirvió para entender que está todo bien con los psicodélicos y con tener ciertos procesos mentales utilizando estas herramientas que nos da la naturaleza, pero que es necesaria la información y el acompañamiento. De entrada lo que más queríamos era poder intercambiar sellos (de esporas) con pibas y no tener que estar más expuestas a la típica situación de tener que ir a una esquina a encontrarme con un chabón.

También se genera una intersección con el hecho de ser pibas y vivir en este contexto económico, social y cultural. Tratamos de ir generando nosotras mismas las relaciones necesarias. Nuestro fin también fue dejar de ver el uso de hongos como algo tan estigmatizado, tan lejano como lo creíamos, empezar a incorporarlo como una medicina natural y que sea una herramienta para les pibis. 

Desde que somos pibas venimos analizando mucho el consumo de drogas, siempre teniendo que acceder a través de un varón, todo este mercado oscuro y siniestro que se genera alrededor. Sino era el porrito a través del dealer era la pastirola que te comprabas en la farmacia. Entonces la idea es romper con eso, buscar otras alternativas: a esta sustancia la cultivamos nosotras en nuestra casa, es nuestra, consumimos de nuestra mano, lo compartimos con quien queremos. 

Se va generando otra movida, en la que todas sabemos de dónde viene y cómo está producida la sustancia de la que estamos haciendo diferentes usos, más allá del recreativo.

Imaginemos que en un futuro, así como existen les cerveceres artesanales, puedan sacar provecho de su talento les cultivadorxs de cannabis y les cultivadorxs de hongos ¿Se lo imaginan como un medio de vida también?

Obvio, estaria re piola. De cierta manera es un poco así para nosotras hoy por hoy. Hace un par de meses que empezamos a dar talleres de cultivo, ya vamos a hacer el cuarto. Y la verdad estamos fascinadas, porque la mayor cantidad de gente que participa de los cursos son pibas y disidencias, eso es increíble.

Nos fuimos dando cuenta de que estábamos mucho tiempo teniendo que responder mensajes y dudas que tiene la gente, porque en realidad no es fácil llevar adelante un cultivo experimental de hongos. La verdad es que no nos era redituable y necesitabamos poder solventar todo ese tiempo invertido y por eso fue que decidimos arrancar con los cursos. Nos pareció una buena herramienta y es otra movida porque es el incentivo de uno por aprender. Muchas veces nos gastábamos en responder mensajes de gente que ni cabida. Y si te da paja conseguir todo, también te accesibilizamos los materiales, tenemos varios kits. 

Con todas las personas que van participando de los grupos tenemos un grupo de psiconautas más grande, en el que hay personas de toda la Argentina. Ahí vamos tirando data a pleno, generando intercambios, manteniendo viva la movida autogestiva, como una economía entre nos. 

Ilustración de Nati Benedetich

Quizá lo más valorable de toda esta experiencia, además de la soberanía que motoriza, es que garantiza que las identidades feminizadas y diversas puedan moverse en un espacio con seguridad y soltura para intercambiar y acceder a información, sellos de esporas, hongos, entre otras posibilidades. La gestación de espacios libres de violencia de género para las y les usuaries de sustancias, es una estrategia para reducir riesgos y daños que pueden darse potencialmente si no se es varón, blanco y heterosexual y se busca acceder a una sustancia ilegal.  

ACCESIBILIZAR COMO FORMA DE EMPODERAR
“Para nosotras no tiene sentido cultivar si no vamos a poder intercambiar esporas”
Hasta en algún punto podemos decir que ustedes polítizan la cuestión ¿no? por la forma de trabajar que tienen y la reflexiones que accesibilizan a través de la página

Es política pura lo que hacemos, cultivar es político. Para nosotras no tiene sentido cultivar si no vamos a poder intercambiar esporas, el cultivo involucra también una relación con las demás personas y ahí es a donde se ven claramente las bajadas de línea que hay, las minimizaciones, los cuestionamientos a los saberes del otre, eso pasa mucho.  

¿Han tenido problemas por visibilizar el proyecto?

Si, nos denunciaron la página un montón de veces, hagas lo que hagas los haters están, sobretodo si somos pibas que “se creen con el derecho a hablar y que se creen que saben”, así es como lo perciben muchas personas. Mucha gente no está de acuerdo con nuestra forma de decir ni con lo que planteamos, nosotras sabíamos que era lo que podía pasar pero la verdad es que no nos importó. Flasheabamos otra cosa, nada que ver con sumar seguidores ni nada por el estilo. Pero nos dimos cuenta de que la gente también se basa mucho en eso y hay muy poca conciencia. Nos denunciaron la cuenta, nos la cerraron y hoy en día está siendo nuestra mayor fuente de laburo. Los cursos y los kits, son un ingreso y nos dejaron dos semanas en la nada, sin saber si empezar de 0 o qué. Perdimos todo el trabajo fotográfico, los textos escritos íntegramente por nosotras. No hay conciencia y se reporta o denuncia una cuenta como nada.

¿Cómo atraviesan esta experiencia siendo pibas en un rubro que está tan masculinizado como es el de las SPAs?

Nos encontramos al igual que muchas compañeras que se intenta desplegar en rubros totalmente masculinizados como la industria cannabica y la de la parafernalia también, estamos en esas movidas y también notamos fuertemente el sistema sexogénerico bien marcado de quiénes supuestamente tienen la sabiduría, la cantidad de mansplaining con la que lidiamos todos los días como podemos, realmente leemos cada mensaje avasallante. 

De curiosa pregunto ¿Cambió el vínculo que tienen con los hongos?

Totalmente. Ahora son todo. Los entendemos de otra manera, porque nos han dado varias lecciones de vida, como el aprender a esperar o no ser ambiciosas. Por ejemplo nos pasó que en su momento nosotras no teníamos un mango y necesitábamos cubrir muchas necesidades. La gente nos pedía esporas y nosotras aprovechábamos, lógico. Pero cuando más queríamos cosechar porque nos querían comprar estábamos todo el día abriendo la caja o a la expectativa y los hongos no salían. 

Te dicen “esperá días” y el día que no los revisás, los hongos crecen. Es como que te paran el carro.