Collage de Florencia Sigaudo

Los psicodélicos están permeando y diseñando la cultura

A través de una videollamada, el colectivo Otras Miradas dialogó con la psicóloga mexicana, investigadora de la conciencia y referente del activismo psiconauta, Karina Malpica. Profundizó en la labor de Mindsurf, el papel de los psicodélicos en los cambios sociales y en la controversia existente entre el uso sintético que se les da a los alucinógenos versus el uso ceremonial en entornos naturales.

Además de ser terapeuta e investigadora de la conciencia, Karina es politóloga y ha sido una fuente de nutrición intelectual para los psiconautas hace casi 20 años. 
Mientras transitaba el camino que posteriormente la convirtió en referente del activismo psiconauta, en el año 2002 comenzó su investigación personal y profesional con plantas y sustancias psicoactivas, tanto en México como en España. Simultáneamente, ese año creó Mindsurf, una plataforma cultural y educativa que difunde y genera contenido de interés para la navegación de los diferentes estados de conciencia. A través de este canal ayudó a miles de personas a tener experiencias mejor informadas gracias a sus contenidos relacionados con las plantas de poder. 
Actualmente el equipo de trabajo de Mindsurf está compuesto por psiconautas e investigadores de la conciencia, pertenecientes a diferentes colectivos y asociaciones, que brindan información gratuita a través de internet a quienes deciden explorar estos estados de una manera provechosa.

 

¿Cómo y cuándo comenzaste a vincularte con el mundo psiconáutico en el que trabajás actualmente?

Todo empezó en la Universidad, cuando alguien me invitó a fumar cannabis, un profesor de psicología, de hecho —comenta entre risas —. A la vez, estaba haciendo mi tesis sobre los intelectuales mexicanos y su relación con el poder, por lo que comencé a interiorizarme con Octavio Paz. El decía que los hippies habían utilizado unas sustancias que, de alguna forma, los volvían contestatarios, se ponían en contra del gobierno. Por eso el gobierno las había prohibido.

Drogas alucinógenas, esa era la palabra que usaba. Decía que despertaban espiritualmente a los jóvenes y los volvían anti sistema. Me pregunté “cómo puede ser que tu te pongas o bebas algo y te vuelvas contestatario y antisístema”. Me dio mucha curiosidad. Y dije “esto lo tengo que probar yo, a ver qué es”. En ese entonces se hablaba mucho de la mezcalina, de Las Puertas de la Percepción (Aldous Huxley) y del Peyote. 

Convencí a un amigo de la universidad y los dos nos fuimos juntos al desierto y allá conseguimos el Peyote. Yo usaba anteojos porque no veía y me los quité antes de la experiencia. En un momento mi amigo me pregunta si veía las tres cruces del cerro de enfrente y yo no veía nada, porque ya no los traía. 

Pero como a los cuarenta minutos de que me empezó a hacer efecto me di cuenta que estaba viendo las cruces con total claridad y nitidez. Pensé “esto es un milagro”, porque a mí los oftalmólogos me habían dicho que eso nunca en la vida se me iba a curar. Y ahí estaba yo, viendo sin lentes con total nitidez.

Desde entonces empecé a cuestionar todo lo que me enseñaban en la escuela y en la ciencia. Entendí que no siempre se trata de que las cosas se puedan demostrar.  Atravesé una ruptura muy grande de los paradigmas anteriores y la posterior entrada en otros nuevos. 

¿Cómo fue que esto que contás derivó en una organización tan poderosa como es MindSurf? ¿En qué contexto surge y de qué manera? 

Después del peyote y del cannabis quise probar todo lo habido y por haber, pero en esa época prácticamente no había información. Sólo había en libros, pues la internet estaba apenas empezando. La gente hacía sus propias páginas y eso fue lo que hice: recopilar de un montón de libros y de webs en inglés, información sobre cada una de las drogas que yo quería probar. Entonces investigaba dosis altas, bajas, medias, letales, qué hacer en casos de emergencia, cómo detectar adulteraciones, también los aspectos culturales de cada una de ellas. 

“Lo que hice fue recopilar de un montón de libros y de webs en inglés, información sobre cada una de las drogas que yo quería probar. Entonces investigaba dosis altas, bajas, medias, letales, qué hacer en casos de emergencia, cómo detectar adulteraciones, también los aspectos culturales de cada una de ellas”

Todo eso es una biblioteca que está disponible en www.mindsurf.net, puedes recorrer sustancia por sustancia. Ahora estamos justo empezando a actualizar, porque hay algunas drogas que yo no probé y que son nuevas. Primero pensé en hacer un libro, pero justamente en una sesión de Ayahuasca recibí el mensaje de que esto no era solo para mí, sino que debía compartirlo con más personas. Ahí supe que debía ponerlo en internet donde todo el mundo va y googlea. Hice esa biblioteca de información sobre psicoactivos que tiene 45 distintos. 

Luego empecé a buscar chamanes, a probar también con ellos, y hacer videos que devinieron en un canal de YouTube, aunque era muy poca la audiencia en realidad para un tema tan importante. Y no todo lo que hay en video lo hay por escrito, y viceversa. Necesitaba captar más personas que se enteren de esta información asique se me ocurrió hacer círculos de estudios psiconáuticos. Para el primero justo conocí a Ibrahím Gabriel y ambos habíamos leído un libro super bueno que se llama “El Futuro Psicodélico de la Mente” del doctor Thomas Roberts. 

Los dos coincidimos en que la educación en habla hispana sobre estos temas es una prioridad por distintos motivos, tanto de seguridad individual como de seguridad nacional, en términos de narcotráficos y guerra contra las drogas, un montón de cosas que tienen que ver que si educamos a las generaciones presentes seguramente en el futuro ya no estén prohibidas y no tengamos los problemas de ahora.  

Y qué importante es que exista un fenómeno como MindSurf que pueda acompañarnos en este proceso de exploración y de alteración de la consciencia, porque puede tener graves consecuencias cuando se hace desde la desinformación. En el marco de tu trayectoria como politóloga ¿cómo analizás el panorama actual latinoamericano de políticas de drogas, relacionadas al psicoactivismo y cómo ves el panorama dentro de 10 años?

Justo hace unos pocos años la OEA hizo un informe estratégico y puso como cuatro escenarios posibles. De que todo siga igual, de que se recrudezca la guerra contra las drogas, porque justo tuvieron un problema de gobernabilidad en el momentos que lo hicieron. Y luego otro escenario posible era que cada país se independice, de la política internacional de drogas y explore sus propias opciones. 

Creo que ese es el que está funcionando. Por eso tenemos a Uruguay que ya legalizó, a Colombia con ciertas parte legalizada, México que está a punto y los Estados Unidos a las puertas de una legalización total como en Canadá. Eso sólo en relación al Cannabis pero también tenemos propuestas y espacios de legalidad conquistados en Denver (EEUU) con los Hongos. En México se hizo ahora la primera marcha por la Psilocibina. Se está empezando a hacer psicoactivistmo en favor de la legalización de otras sustancias psicoactivas, también en países que no son de América. 

Una cosa son las políticas públicas de drogas, cómo el estado cree que tu tienes que usar las drogas. Y otra cosa es la desobediencia civil que practicamos los psiconautas sinceramente, y que cada uno se rige cómo quiere. En ese aspecto lo que recomiendo para temas de RRDD, es que tu consigas tu sustancia o tu planta o lo que sea, dentro de lo posible sabiendo quién la hizo, cultivó o sintetizó. Que no esté en medio la figura del Dealer, porque entonces vamos a tener algo más directo y más artesanal pero sin problemas de narcotráfico. Esa es una cuestión que yo trato de impulsar a los que oyen, porque creo que el ejemplo de uno ayuda a los demás. 

Al menos eso me pasó cuando empecé a cultivar mi cannabis para no apoyar el narcotráfico, por una parte ética, pero también por una parte súper práctica de querer cultivar lo que a mí me gusta. Porque las cepas que a mí me van bien, tal vez no son las que le van bien a los otros. Quería mis propias semillas, mis propios cultivos, mis propios extractos eventualmente y la gente que viene a casa y ve mis cultivos comienza a verlo como una posibilidad propia también.

Volviendo a los psicodélicos, ¿cómo definirías tu rol como investigadora de la conciencia?

Soy muy curiosa y justamente me gusta investigar. Además me enganché con la idea de alterar la conciencia y ha sido un tema de investigación muy bueno. Primero estudié Ciencias Políticas y lo que más me captó la atención cuando estudié eso fue Psicología de masas del fascismo. ¿Cómo convencer a alguien de que haga una atrocidad? Para ver cómo convences a alguien que deje de hacerlas- dijo con una sonrisa pícara-. 

Luego me metí a psicología para estudiar mi propia conciencia además de la conciencia sistémica del sistema familiar o el sistema de tribu, origen. También los sistemas más amplios a los que pertenecemos, los sistemas sociales que nos dictan leyes y los cambios de conciencia que ofrecen las distintas plantas y sustancias. No me gusta discriminar entre unas y otras, me gusta explorarlas todas. 

También me interesa mucho explorar los aparatos con sonidos, luces, la combinación de ambas cosas. Creo que para allá va el futuro de la exploración psiconáutica: hacia estos aparatos o apps; mindapps que se pueden usar para lo mismo. Y pues lo típico y antiguo que es la meditación o la privación sensorial para llegar también a estos estados. A todo esto que me gusta explorar le llamé investigación de la conciencia. 

¿Qué pensás de la industrialización y la utilización masiva de los psicodélicos sintéticos que originalmente se descubrieron en plantas? ¿Cómo analizás el panorama de la integración de los psicodélicos en el sistema capitalista?

De esto habla “El futuro psicodélico de la mente”, del Doctor Roberts, dice que en Sillicon Valley y en muchos lugares que precisamente son gestores del desarrollo tecnológico, se ha utilizado el LSD y otros psicodélicos para activar la creatividad. Hay un montón de tecnólogos que son usuarios de psicodélicos, ya sea en micro dosis o dosis normales.

Eso ya es una realidad, lo acepten o no las leyes, ya está ocurriendo. Y lo que pretendemos que pase es que a través de la educación, las futuras generaciones ya no prohíban esto y que sepan cómo manejarlo sin tenerle miedo, para utilizarlo con provecho minimizando cualquier riesgo y maximizando las posibilidades de  beneficio. 

¿Qué papel juega la utilización de psicodélicos en los cambios sociales, culturales y políticos del presente y qué papel tendrían en el futuro?

En relación a eso hay un psicólogo inglés que escribió un libro sobre la psilocibina que me encanta. Cuenta que en su viaje vio lo maravilloso que es el Kiwi, inocente, maravilloso y nutritivo. Se avienta como 5 páginas escribiendo esa profundidad de comprensión que le llevó a darse cuenta de lo que todo el mundo dice “come frutas y verduras”, pero no hacemos caso nunca. Yo tuve un viaje similar con otros psicodélicos, que en la naturaleza me llevaron a esa comprensión, en relación a una naranja. 

Un montón de psiconautas que viajan cada vez más en la naturaleza, se dan cuenta de lo que decían Timothy Leary y todos los hippies de esa época. Que tenemos que volver a la naturaleza y ¿qué estamos haciendo viviendo en ciudades con asfalto y comiendo cadáveres empanizados? porque literalmente, cuando estás en otro estado de conciencia te das cuenta de lo que estás haciendo y decís ¡GUAU! tengo que hacer algo diferente. Lo malo es que se te baja y vuelves a la normalidad. (risas). 

Y claro, si no haces primero una integración en la que recuerdes lo que viajaste y las comprensiones que tuviste. Luego debes hacer algo en tu vida diaria para mantenerlo presente y poder hacer un cambio real. Que no quede sólo en la anécdota del gran viaje que tuviste y no aprovechaste, porque no lo trajiste a la realidad en acciones concretas, materializables.

Mucha gente que toma psicodélicos en la naturaleza llega a las mismas conclusiones. La cosa es que aparte de que lleguen masivamente a ellas, esto se traduzca en algunos cambios. Yo que ya abandoné la política, fue porque entendí que el cambio debe comenzar en uno, porque el ejemplo es lo que va a ayudar a que otros piensen que también es posible hacerlo.

¿Qué recomendás para poder racionalizar, si se puede de alguna manera, toda esa data que baja cuando uno altera la consciencia, para aprovechar al máximo esa experiencia y que no quede solamente en algo recreativo?

Antes de responder quiero decir que lo recreativo es muy útil -dice mientras ríe una vez más-. Amo lo recreativo y soy fan de las raves porque para mí son terapéuticas. Veo que muchas personas piensan que lo lúdico no es válido o no lleva a nada, cuando para mí es al revés. Está muy menospreciada esta cultura rave o de la diversión o del éxtasis, pero estar bailando en comunión con otros que están bailando música electrónica, por ejemplo, puede llevar a las mismas revelaciones que en el bosque el Kiwi. 

Realmente es verdad que el set y el setting influyen pero en determinado punto trascendental, cuando tu estás vibrando en esas frecuencias y teniendo esas comprensiones también ese set y setting desaparecen y no importa donde estés, puedes llegar a lo mismo. Dicho esto, después de llegar a esos estados, sea por el medio que sea, ya sea a través de la naturaleza con una planta de la tierra o a través de un químico en un festival electrónico o cualquier lugar intermedio, lo que sigue es que anotes o te grabes en ese momento que estás teniendo la revelación, para que posteriormente cuando ya regresaste al estado default, te veas a tí mismo y recuerdes qué es lo que te dijiste a tí mismo, qué sabiduría alcanzaste. Luego que en ese estado ya precisamente hagas alguna acción para materializar eso que tu viste que va a ayudar al planeta y a tus semejantes. 

“Lo que sigue después de una experiencia con psicodélicos es que anotes o te grabes durante la revelación, para que en el estado ‘default’, te veas a tí mismo y recuerdes qué es lo que te dijiste y qué sabiduría alcanzaste. Luego de ese estado puedes hacer alguna acción para materializar eso que tu viste que va a ayudar al planeta y a tus semejantes”. 

Porque si no haces esa parte práctica, es como si hubieras ido a ver una película y estuvo muy bien el momento, pero no cambia el mundo materialmente si luego tu en el estado default no haces algo al respecto. 

Hay quienes sostienen  que el futuro del uso de psicodélicos está en la psiquiatría y lo sintético, mientras otres abogan por la utilización de psicodélicos naturales en entornos ceremoniales y destacan el papel de los chamanes en el conocimiento sobre la utilización de estas sustancias naturales. ¿Vos cómo analizas esta tensión entre ciencia contemporánea y tradiciones ancestrales? ¿Es posible conciliar estas miradas?

Sí, no sólo es posible, sino que es deseable que dejemos de pelearnos todos los que usamos psicoactivos diciendo cuál es el mejor. Todos somos psiconautas y estamos queriendo llegar a los mismos lugares. De por sí externamente nos están tratando de prohibir ¿por qué todavía encima nos vamos a echar más tierra unos a los otros diciendo que éste es el modo único como se debe utilizar? Hay que tener apertura, no creerle a la gente que dice esto y no hacer lo mismo, no ser excluyentes. Yo he ido con muchos chamanes que dicen “no debes ir a fiestas”. Y okey, te respeto pero no concuerdo con lo que tu dices. Voy a ver desde adentro cómo es tu cultura, cómo y cuál es tu utilización, lo que yo le llamo, la esfera de poder. 

Yo utilizo un juego de roles para enseñar esto que estoy diciendo, el ser tolerantes y la no-exclusión. Lo explico a través de un juego donde hay personajes de distintas tradiciones de magia, que utilizan las plantas o no las utilizan, para llegar a lo mismo. Pasa que se tratan de subir unos a otros en lugar de ver cuál es la esfera del poder de cada una de estas tradiciones, para poder reunirlas en provecho tuyo y de “los durmientes”, como se les llama en ese juego de roles a las personas que siguen en la rueda de la ilusión. 

Entre los personajes está la tradición identificada con los chamanes, otra con la de los científicos y otra con la de los meditadores. Que son muchos de los cuales dicen “no, tu debes de meditar y no usar plantas”, hay algunos más abiertos pero en general son de los más cerrados, dicen “no, esos éxtasis son falsos. Esos estados a los que tu llegas hay que llegar con 20 años de meditación y no así gratuitamente”. Y para algo la naturaleza hizo estas plantas, tienen un propósito en la evolución humana porque sino no estarían en el planeta, esa es una teoría tan válida como la de “tienes que meditar 20 años para llegar a eso”. Es válido tu camino pero también el del otro, y al revés. Yo quiero ver a donde llegas y qué haces meditando y también aplicar eso a lo que yo estoy haciendo con mis plantas o más sustancias. 

Lo mismo entonces existe entre quienes usan plantas y dicen “no,no no, lo sintético es malo”. Y tampoco, es malo que se quiera industrializar el peyote porque tarda muchísimo en crecer. Tienes que usarlo 1 o 2 veces en la vida máximo y ya dejalo en paz. Puedes hacer mescalina sintética que no va a afectar el planeta y no va a matar una raza de seres vegetales. Todo tiene sus pros y sus contras y hay que ver lo que dice cada quién. Todas esas perlas de sabiduría que tienen ópticas distintas hay que atesorarlas en uno mismo y ponerlas en práctica aplicando esta apertura y tolerancia.