Conocé a Silvia Encinas, activista y cultivadora solidaria

Hoy se discutirá en una primera instancia el proyecto de Registro de Usuarios de Cannabis Medicinal presentado en la localidad entrerriana de Rosario del Tala. Conocé a la activista cannábica, cultivadora y productora de aceite que participará de la Reunión en Comisiones, como referente local del cannabis.

El miércoles pasado, el Ministerio de Salud presentó el borrador de la nueva reglamentación de la Ley 27.350 de Cannabis Medicinal que autorizaría a les usuaries terapéuticos de cannabis a que autocultiven la planta o cultiven “en red”. En el litoral, Santa Fe continúa con la estrategia para la aprobación del proyecto provincial de cara al debate en la Cámara de Senadores y en Rosario del Tala, localidad de Entre Ríos, se iniciará el Debate en Comisiones del proyecto de Registro de Usuarios de Cannabis Medicinal, presentado por la Concejal vecinalista María Inés Ríos.

Para analizar la readaptación de la estrategia que se tendrá que llevar a cabo para estar a la altura de las circunstancias en la localidad entrerriana, dialogamos con Silvia Encinas, una cultivadora y referente cannábica de Rosario del Tala, que a sus 63 años cultiva la planta de manera solidaria para regalarle aceite a quienes lo necesiten, además de consumirla. 

Silvia cultiva y hace aceite desde hace 8 años y hace 5 años que se visibiliza. Comenta que  hasta el momento no ha recibido hostigamientos de la justicia o la policía, aunque confiesa que en Rosario del Tala se hicieron reiterados allanamientos, habiéndose realizado el último hace tres meses aproximadamente. El año pasado participó como expositora en el primer Encuentro del Litoral entre Terapias Convencionales y Complementarias y habló de su experiencia como usuaria, ya que hace 17 años convive con un cáncer de pulmón. 

Durante 20 años trabajó en distintos lugares del sector político, fue secretaria del CGE y los últimos cuatro años del gobierno de Sergio Urribarri ocupó un cargo en la secretaría privada. Tal como cuenta, esto no significó protección alguna, por el contrario, tuvo que mantenerse en silencio hasta que sintió que debía encontrar la manera de apoyar a quienes estaban cultivando, tanto recreativa como medicinalmente. Actualmente se visibiliza de manera abierta como activista y cultivadora de cannabis.

UNA MADRE BIEN PLANTADA

“Empecé hace muchos años a interesarme por las bondades de la planta porque me llegaban muchos comentarios de gente adulta que fumaba un porrito a la noche y reconocía que realmente se sentía muy bien, les resolvía algunas patologías como por ejemplo el insomnio, la depresión, la tristeza, la melancolía”. Contó mientras admitía que si bien ella no fuma, sí entiende y apoya a la gente que lo hace de manera recreativa. 

“Siempre lo hablé con mis hijos. Era una época difícil, muy distinta, donde estos temas se tocaban con mucho pudor, con mucho miedo, había que ‘tener cuidado con la junta’, etc. Yo traté de entablar un lazo de confianza con ellos y sus amigos, de tal forma que pudieran hablar también desde la curiosidad, desde lo que les podían llegar a ofrecer. Nunca prohibiendo, sino generando confianza. Lo pensé siempre y ahora lo sigo sosteniendo, porque creo que ahí está el por qué de la legalización del autocultivo, el por qué tenemos que desdramatizar cultivar y tener nuestra propia planta de marihuana” confesó.

SUS INICIOS COMO CULTIVETA Y USUARIA

Silvia relata que a raíz del cáncer, estando en el consultorio de su oncólogo, conoció a una madre que cultivaba cannabis para su hijo. ”Me despertó curiosidad cuando me contó el hostigamiento que recibía permanentemente incluso de su propia familia y la calidad de vida que al mismo tiempo le estaba dando la planta”. 

Sobre los efectos de la cannabis en su salud, contó: “en ese momento luchaba por mi salud, entonces tuve mi propia experiencia. Iba consumiendo, probando distintas dosis hasta que fui notando alivios y sobretodo, que me estabilizaba emocionalmente en algunos momentos en los que la cabeza se me disparaba, algo entendible para alguien a quien le diagnosticaron un cáncer. Es algo que le sucede a todo el mundo pero yo con esto lo controlaba muy bien”. 

LA DECISIÓN DE VISIBILIZARSE

Acerca de su gran paso hacia la visibilidad mencionó que “en el 2015 decidí blanquearme producto de la indignación que me generó un allanamiento que se dio en Paraná. Al ser consciente del desabastecimiento que iba a sufrir un chico culpa de la policía, decidí acompañar a esas madres. Comencé a visibilizar mi cultivo y que produzco aceite y regalo. También que tengo científicamente comprobado el uso, porque me ha dado resultado en mi propia patología y que sostengo un vínculo con las comunidades médicas que están trabajando en esto, pertenecientes a la Facultad de Medicina de La Plata, a donde se dicta el primer posgrado en Endocannabidiología del país”.

En una entrevista en Canal 11 conté que yo cultivaba, que hacía aceite y pedí por favor que no atosiguen a las madres ni a la gente que cultiva solidariamente. “Vengan por mi que yo les voy a dar la explicación de por qué hay que legalizar el cultivo de cannabis”, les dije. 

“En una entrevista en Canal 11 conté que yo cultivaba, que hacía aceite y pedí por favor que no atosiguen a las madres ni a la gente que cultiva solidariamente. “Vengan por mi que yo les voy a dar la explicación de por qué hay que legalizar el cultivo de cannabis”, les dije. La repercusión fue muy buena, me llamaron algunos médicos, científicos y bioquímicos después, algunos que venían haciendo trabajos experimentales con cannabis en distintos laboratorios. de distintos lugares de la provincia”, aseguró. 

LOS ALLANAMIENTOS CONTINÚAN

Sobre la situación de persecución a cultivadorxs en Tala, precisó que “antes de la noticia de la nueva reglamentación para autocultivar, el hostigamiento continuaba siendo sistemático, no se si tan perverso o duro, pero estaba. Ahí nos conocemos todos y hace tres meses hubo un allanamiento a un chico que todos sabemos que cultiva, tiene dos hermanitos con problemas y le sacaron los cogollos que estaba secando para fabricarles aceite además de unos plantines que no medían ni 15 cm ”. 

Acerca de la política de drogas provincial, sostuvo “espero que los jueces nos cuiden de alguna manera y vayan por otro lado, que no nos destruyan la forma natural que tenemos de cuidarnos. Los he desafiado muchas veces, no le temí nunca al allanamiento, ni tampoco a una denuncia. Nadie lo han hecho pero sí creo que me han probado muchísimas veces, llamándome por teléfono y preguntándome a qué precio la vendo o si tengo un par de cogollos para armar unos cigarrillos. Una cuestión muy por detrás”.

“Sinceramente creo que nos falta información y hemos hecho del cannabis, una cuestión muy oscura. De fondo siempre está resolviendo alguna patología, por lo tanto hay que saber encausarlo y reglamentarlo pero de una forma libre. El registro que se va a debatir acá en mi pueblo en el concejo deliberante, va a llevar mucho tiempo implementarlo porque la gente no va a contar de un día para el otro que está consumiendo cannabis. No se va a blanquear tan fácilmente y tampoco el autocultivo”, reflexionó.  

Según precisó la edil impulsora anteriormente, el proyecto de registro está dirigido a quienes no están en el Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis (RECANN) y buscan brindar el aceite de forma gratuita vía obras sociales.

Como broche de oro, hacia el final aseguró “yo milito toditos los temas en los que hay un derecho vulnerado y acá hay uno. Es el derecho de acceder a la salud. No es caritativo ni poético ni soy la más comprensiva del mundo, simplemente entiendo que no nos pueden cercenar la libertad de decidir y de hacer lo que cada uno quiera, con algo que la naturaleza nos provee”.