Acompañe no castigue, una disputa al prohibicionismo

En este artículo la Lic. Melisa Nicolau, integrante de la Asociación Civil ABRA, analiza los efectos del discurso que sostiene al paradigma prohibicionista y se pregunta qué es lo que en realidad se dice o se hace cuando se pregona, y qué intereses hay detrás de la “guerra contra las drogas”.

Por la Lic. Melisa Nicolau

Desde el año 1987, el 26 de junio se conmemora  el ‘’Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas” con el fin de reforzar la acción y la cooperación  para alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas.

En la actualidad mundialmente se sigue contemplando este tipo de discurso, en este sentido la idea es poder preguntarnos qué sucede con estas palabras, qué es lo que se dice y lo que se hace cuando pregonamos este discurso y fundamentalmente, cuáles son sus efectos.

En una misma oración nos encontramos uniendo al tráfico de drogas ilegales y a su abuso, reforzando una sola idea: el consumo es igual a ilegalidad, por tanto el consumidor delinque, es un delincuente. La lógica es prohibicionista, el consumo está por fuera de los límites de la ley y si hay ‘’abuso de drogas’’ la solución es abstencionista, es decir droga cero. Esto es lo que se reproduce en la conmemoración de este día: una sociedad libre de consumo de drogas. Una ilusión irrisoria que no contempla el mundo de consumo en el que todes estamos inmerses.

Habitamos una sociedad donde el consumo de alcohol es naturalizado bajo grandes campañas publicitarias en eventos deportivos y socioculturales, donde el consumo de antidepresivos o ansiolíticos sin prescripción médica es aceptado,

y donde apenas prendemos la televisión estamos invadidos de promoción y publicidad de la industria farmacéutica que transmite un mensaje claro: tenemos un medicamento hecho para todo, para cualquier molestia o para la más mínima y cotidiana de las sensaciones corporales necesitamos un medicamento, como por ejemplo tomarse una buscapin* para la sensación en la panza cuando una persona se compra una casa.

El dilema moral, drogas que sí

Socialmente lo que está ‘’mal’’ es la ilegalidad de la sustancia, pero ¿cómo llegamos hasta acá? ¿Por qué algunas drogas sí y otras drogas no? La respuesta es sumamente arbitraria si nos ponemos a analizar la historia de la ilegalidad de las mismas, una arbitrariedad que responde a intereses políticos y económicos. 

No obstante acá lo que importa es ir hacia una sociedad ‘’libre’’ de drogas, hay que ir ‘’en contra de la droga’’, la base de este pensamiento está en otorgarle entidad a la sustancia, promulgando la ilusión de que tiene ‘’poder’’, tanto es así que nos venden la idea de que podemos hacerle una guerra, la famosa ‘’guerra contra las drogas’’. 

 ¿Y qué hacemos con los usuarios que consumen sustancia ilícitas?

Bajo este paradigma se implementan las ‘’medidas de seguridad curativa’’, promulgadas bajo la Ley 23.373. ¿Qué es eso? La curación está relacionada con garantizar seguridad y protección para la sociedad.  No se olviden de que la idea es siempre ir por el camino del ‘’bien’’. 

Acá podemos polarizar por un lado lo bueno y por otro lado lo malo.  En sociedad, lo que está bien, por fuera lo que está mal.  He aquí la respuesta: el encierro. Resuena la locura y el manicomio. Y sí, este discurso también se anuda en este tema y se reproduce en el discurso común de las personas, y sobretodo de los familiares de usuarios de sustancias. A la figura del ‘’falopero y el delincuente’’ en ocasiones también se le suma el imaginario de locura. Hay que impedir ‘’el mal, el desorden, lo anormal’’, por lo que el acto compulsivo de internar es tomado como la única respuesta a encontrar, una ‘’solución’’ al problema sacándonoslo de encima, sin la posibilidad de dar otro tipo de acompañamiento. 

La falta de información es evidente, sumado al agravante de que esta lógica se sigue incentivando mundialmente con la conmemoración nefasta que impulsa de manera encubierta, pero con un gran efecto que fomenta la segregación y el castigo, provocando mayor padecimiento tanto a les usuaries de sustancias como a sus familias.   

La importancia de interpelar este discurso tiene que ver con poder brindar un acompañamiento real a la persona que pide ayuda en relación a un consumo que le causa sufrimiento – independientemente de la legalidad o ilegalidad del objeto. 

‘’Acompañe, no castigue’’ es un una campaña mundial que surge como contrapropuesta a esta conmemoración, buscando promover políticas de drogas más efectivas, acorde a la sociedad en la que vivimos, como así también fomentar prácticas y maneras de vincularnos más humanas. Si queremos hablar de la fantasía de la posibilidad de ‘’una sociedad libre’’ primero habría que cuestionar los discursos arraigados que nos vienen dados y sacarnos las caretas para poder acompañar-nos.

 

*Melisa Nicolau es Licenciada en Psicóloga y actualmente forma parte del equipo de trabajo de la Asociación Civil ABRA. Realizó su tesis de grado analizando los discursos que subyacen a la estigmatización de les usuaries de sustancias.