Prohibir la venta de alcohol puede ser letal en cuarentena

En medio de la crisis por el COVID-19 casi 50 municipios de Argentina decidieron implementar restricciones a la venta de alcohol. En el país hay 1 millón de personas dependientes al alcohol que si interrumpen abruptamente el consumo, pueden presentar síndromes de abstinencia que en casos graves llevan a la muerte. El aumento de internaciones por abstinencias severas podría demandar camas a un sistema de salud abocado a la pandemia, sin atención médica la mortalidad ronda el 20%.

Hay una noticia que ha quedado opacada ante semejante caudal de información sobre el COVID-19: en Argentina hay ocho provincias donde no se puede comprar vino, cerveza o destilados. Pasa que hay más de 50 municipios “innovadores” (que rima con conservadores) que decidieron implementar distintas formas de una renovada “Ley Seca”.

Por supuesto, las cámaras empresariales de bebidas alcohólicas aparecieron enseguida para protestar por la caída de los ingresos que este sector debe afrontar. Enseguida todos los medios cubrieron la noticia para visibilizar el tema y puntualizar en las consecuencias económicas, pero SPOILER ALERT: en la Mate te la contamos desde otro lugar, humano, y te explicamos por qué es una mala idea prohibir el consumo de la droga legal más consumida en el país.

La noticia abstencionista

La prohibición para circular y vender productos alcohólicos abarca a 50 municipios de 10 provincias: Salta, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy, Córdoba, Neuquén, Misiones, Chaco, La Rioja y Río Negro. Pero no somos les uniques, también se implementaron prohibiciones al alcohol durante la cuarentena en Sudáfrica y la India y en algunas partes de México, entre otras latitudes.

Los argumentos de la restricción

El principal motivo que arguyen los gobernantes argentinos que resolvieron prohibir la venta de bebidas alcohólicas es adherir a la cuarentena establecida por el decreto nacional del aislamiento preventivo, social y obligatorio (297/2020) y sus ampliaciones, que mantienen el cierre de muchos comercios especializados en bebidas.

También aparece la excusa, un poco floja de papeles, de que el alcohol es consumido en “encuentros sociales” que ahora están prohibidos. Que se complementa con el otro argumento pandemial que los funcionarios han esgrimido: “el consumo de alcohol puede alentar a la ruptura de la cuarentena”. No hay mayores detalles del cómo.

Quizá la razón de mayor validez sea que el consumo desmedido está asociado a la violencia de género y sexual y podría intensificarse durante la cuarentena, que desde su inicio registra 18 femicidios en el país. Aunque también cabría preguntarse si podría haber un aumento de la violencia de género a partir de cuadros de abstinencia donde se presentan síntomas en el comportamiento como la irritabilidad o la agitación.

Incluso reconociéndole validez a todos los argumentos, el remedio puede ser peor que la enfermedad. Tal como se vio en la Ley Seca en EEUU (1920-1933) que desató la violencia de las mafias que se disputaban el mercado ilegal y expuso a les usuaries de alcohol, que no dejaron de consumirlo, a los riesgos de destilados de dudosa procedencia y calidad baja.

Los datos sobre consumo de alcohol en Argentina

Según un estudio de 2017 en Argentina el 53% de la población consume bebidas alcohólicas de todo tipo regularmente, según la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar). Estamos a la cabeza si nos comparamos con los demás países americanos, ya que somos el que mayor cantidad de consumideres de alcohol presenta en todos los niveles analizados entre 16 y 65 años. Para completar la cifra debemos decir que un 11% de la población que consumió alcohol en los últimos 30 días (equivalente a unas 1.101.732 personas) presenta condiciones de consumo problemático o dependencia, según datos de Sedronar.

Entonces, sí, realmente el consumo de alcohol es un problema en Argentina, pero no específicamente por ser una droga legal. Ni ahora en cuarentena ni nunca en la historia se lograron resultados favorables a partir de la prohibición de una sustancia psicoactiva. Les usuaries de sustancias no van a abandonar su consumo porque una ley lo prohíba, prueba de ello son los índices de uso de drogas ilegales en todo el mundo, y esto se ve aún más en quien desarrolla una dependencia a cualquier sustancia.

Y si la ley no es un impedimento, podríamos pensar en múltiples situaciones en las que algunes salgan a conseguir la bebida contra todo riesgo, como podrían decidir, por ejemplo, una porción de quienes forman parte del millón de argentines que convive con un consumo problemático y dependencia de alcohol.

“La prohibición por sí misma y como un hecho aislado no resuelve las situaciones de consumo. Hace falta mucha información para jóvenes y adultos con diferentes estrategias de cuidado, y también para estimular el pensamiento crítico acerca de las verdaderas motivaciones del consumo”, sostuvo esta semana la titular de Sedronar, Gabriela Torres, quien ya se ha posicionado anteriormente en la vereda de enfrente del paradigma prohibicionista.

En Reino Unido personas alcohólicas con abstinencias graves están demandando camas al sistema de salud cuando faltan por la pandemia

Ian Hamilton escribe sobre drogas en The Independent y da conferencias sobre salud mental en el departamento de ciencias de la salud de la Universidad de York. Esta semana escribió un artículo en el que muestra cómo las personas alcohólicas están demandando camas al Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés).

El columnista explicó que el Servicio Nacional de Salud no está preparado para la recepción de personas con síntomas por abstinencia, que en casos graves pueden ocasionar la muerte. En el Reino Unido son 589 mil las personas dependientes del alcohol, la mitad que en Argentina.

Transcribo algunos párrafos para que entendamos la situación, la traducción es de google con retoques míos:

Llegando a cualquier lugar, desde la práctica general hasta accidentes y emergencias, antes del brote de coronavirus, estos pacientes serían atendidos por personal que estaba familiarizado con la forma de manejar a alguien en crisis de alcohol, particularmente si pasa por una abrupta abstinencia, que puede ser fatal. Pero estos no son tiempos ordinarios; El personal de salud está siendo trasladado a puestos en los que tiene poca experiencia o conocimiento para llenar los vacíos creados por la emergencia.
Esta falta de experiencia del personal se combinará inevitablemente con un aumento en los casos relacionados con el alcohol, ya que algunas personas no enfrentarán bien el aislamiento o tendrán dificultades para mantener sus niveles habituales de consumo de alcohol debido a la pérdida de ingresos y la interrupción del suministro. Es un problema importante para el NHS.

También está pasando en España y sucede en todos los países donde empieza a dificultarse conseguir drogas legales o ilegales y aparece la abstinencia.

Para entender lo que puede pasar

El alcohol produce Síndrome de Abstinencia Alcohólica (SAA) cuando su uso es discontinuado o cuando se disminuye la dosis a la que el organismo está habituado. “El potencial mortal del síndrome de abstinencia del alcohol en bebedores graves es muy alto, por lo que los especialistas recomiendan el ingreso en el hospital”, asegura la doctora Ana Ferrer, jefa de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, en una nota brindada a El Mundo.

Mauro Armada es médico psiquiatra y trabaja en Sanatorio Laprida, Clínica San Felipe, Clínica del Sur de Rosario y el hospital Granaderos a Caballo de San Lorenzo nos explica para esta nota que “los casos leves a moderados no acarrean mayores riesgos salvo para algunos trastornos particulares en el funcionamiento normal de la persona, que pueden involucrar respuestas clínicas como temblores, ansiedades e inquietud psicomotriz”.

Algo distinto sucede con los SAA graves, Armada explica que pueden generar “la figura del delirium tremens, que es una de las peores formas de evidenciar la abstinencia alcohólica, la mortalidad se eleva hacia alrededor del 20% sin un tratamiento médico, lo cual es altísimo”. El delirium tremens se presenta en un pequeño porcentaje de alcohóliques, según una investigación de 2006, ocurre aproximadamente en el 5% de los que tienen dependencia y suprimen el consumo sin tratamiento sustitutivo.

La del alcohol es la más dura de todas las abstinencias, a comparación con las de otras drogas como, por ejemplo la abstinencia de heroína que es muy fuerte pero no es mortal.  La SAA realmente puede poner en riesgo la vida si no hay atención médica, prueba de esto es que, por ejemplo, fue  culpable de la muerte de Amy Winehouse en 2011.

Hoy en día las personas que sufren SAA agravado, junto a determinadas afecciones, presentan un 8% de mortandad en su tratamiento de recuperación, según el Centro de Adicción Sevilla. También hay datos de que con atención médica esa misma tasa de mortalidad es de 0%, aunque aumenta ante mayor cantidad de factores de riesgo que presente le paciente, la cifra puede tener esta variación por la incorporación o no de los casos leves dentro de la estadística.

Cuando no se realiza un tratamiento médico, la mortalidad oscila entre el 10% y el 15% según este trabajo de 2008, o es cercana al 35%, según este estudio de 2017. Quizá la tasa que nos da el psiquiatra Mauro Armada pueda ser un punto intermedio: 20% de mortalidad sin atención médica.
Ante tanto número, tenemos que tener en cuenta que existe una “población oculta” que es la que normalmente no accede al sistema de salud pública por dificultades socioeconómicas y por ello sus casos no repercuten en las estadísticas.

¿Qué consecuencias puede tener esta resucitada “Ley Seca” en 50 municipios del país?

Cuando le consultamos si esta restricción podría aumentar los casos de SAA, Mauro Armada respondió que “esa medida sin duda puede aumentar la incidencia de SAA”. Pero explicó que “las internaciones no aumentarían con tal medida debido a que solo se realizan internaciones en caso de abstinencia severa o cuando el paciente o terceros sufren una situación de riesgo cierto e inminente”.

El psiquiatra también opinó: “No estoy de acuerdo ni me parecen favorables las medidas restrictivas y abstencionistas estrictas en el tratamiento del alcoholismo. Creo que las soluciones de fondo a problemáticas de adicción se logran con cambios en políticas de estado orientadas a mejorar problemáticas sociales, interpersonales y de salud pública”.

Hasta el cierre de esta nota la Subsecretaría de Salud Comunitaria de Paraná y la Dirección Provincial de Abordaje Integral de las Problemáticas de Consumo eligieron no realizar declaraciones.

El Grupo Integral de Adicciones (GIA), dependiente del Hospital Escuela de Salud Mental de Paraná, fue consultado por datos sobre SAA en la ciudad pero comentaron que no se realizan estadísticas desde el grupo. Sin embargo, a través de su coordinadora, Natalia García, explicaron que “No es tan común el cuadro de síndrome de Abstinencia que requiera internación”. También informaron que en el GIA no han tenido casos de muertes en esta etapa de SAA.

Supón algunos escenarios

Pensemos en quienes no están sufriendo directamente los coletazos económicos de la cuarentena pero son dependientes. Trabajaderes que sí acceden al sistema de salud público o privado. Imaginemos que de ese millón de dependientes al alcohol en Argentina, debe haber una buena cantidad que residen en ciudades donde se ha implementado la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas.
Estas son personas que si no toman pueden sufrir el SAA, leve, moderado o severo, en este último caso se dan una larga lista de síntomas muy virulentos como convulsiones y alucinaciones visuales que pueden progresar hasta la forma más grave, el delirium tremens y en el peor de los casos, la muerte.

Más allá de la restriccion de venta de alcohol en 50 municipios, donde todavía está permitida la venta también puede haber riesgos de abstinencias graves. Específicamente en las personas que vivían con lo que juntaban en el día, desde antes de la cuarentena y ahora ven interrumpidos sus escasos ingresos por el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Pensemos en les excluides, ya que las personas que corren más riesgos. Quienes no tienen dinero para comprar la bebida que antes tomaban y son alcohóliques, se encuentran mucho más expuestos al SAA. Las personas en situación de calle, por ejemplo, que en algunos casos presentan alcoholismo, ¿no se incrementan las posibilidades de que compren bebidas de peor calidad o directamente alcohol etílico? Lo pongo entre signos de pregunta porque la respuesta no la tengo, la duda sí.

Como agravante, presentan una situación de insatisfacción de derechos básicos, por lo que habitualmente no suelen llegar al sistema de salud, ya sea por violencia institucional estructural, porque las ambulancias no entran en los barrios, o porque simplemente no hay posibilidad de que se presenten a una guardia médica en el marco de una cuarentena decretada en base a una pandemia que bastante le demanda al sistema de salud.

Jonatan Diez Hernández es Psicólogo y coordinador del Departamento de Abordaje Territorial de la asociación civil ABRA, que trabaja con problemáticas de consumos, y opinó sobre el riesgo que corre esta población vulnerable al no poder tomar: “Creo hay un riesgo real ya que el consumo intensivo y prolongado de alcohol a través de los años genera una dependencia física muy fuerte”.  Además precisó: “para ‘calmar’ ese malestar que genera la abstinencia, podrían recurrir a productos de menor calidad, por ejemplo alcohol etílico u otras sustancias que generen un efecto similar a un menor costo y eso implica que el riesgo sea aún mayor, ya que suelen ser productos adulterados o mezclados con otros componentes para que sea rentable su comercialización”.
El psicólogo de la asociación civil también planteó interrogantes: “Resulta pertinente y prudente que la medida de la cuarentena tenga entre uno de sus objetivos evitar el colapso del sistema de salud. Pero, la aplicación de esta Ley Seca ¿estaría realmente aportando a evitar dicho colapso? ¿o podría llegar a ser una amenaza para éste?”

Con todos estos datos podemos inferir que la idea de la prohibición del alcohol perjudica principalmente a las personas dependientes que ya no podrán mantener su consumo habitual, corriendo el riesgo de atravesar el SAA de forma leve, moderada o grave y hasta incluso de morir a causa de él en algunos casos.

Es importante prestar atención a lo que pueda pasar en las próximas semanas, si estas medidas prohibitivas continúan y los contagios alcanzan el pico esperado.

¿Qué pasa si por estas “leyes secas” aumentan los casos de crisis alcohólicas y sube la demanda de internaciones en hospitales justo mientras ocurre el pico de contagios de COVID-19?

¿Qué está pasando actualmente con les alcohóliques que ya no pueden comprar bebida porque no están trabajando por el aislamiento social preventivo y obligatorio?

¿Quién va a dar respuestas cuando les dependientes al alcohol empiecen a sufrir los padecimientos por SAA e incluso algunes puedan morir?
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Como estrategia ante el consumo de sustancias la Sedronar interviene brindando información confiable, en este caso en forma de recomendaciones sobre el consumo del alcohol. Algunas de ellas son: establecer horarios para el consumo; evitarlo durante el trabajo remoto, tareas doméstica o de cuidado; sostener rutinas y comunicación con otras personas; comer y tomar bastante agua antes de la ingesta y llamar al 141 en caso de necesitar asesoramiento profesional.

Si querés información sobre reducción de daños en el uso de drogas durante la cuarentena, podés buscarla acá y acá.
Si sos usuarie de sustancias y querés reducir riesgos legales, entrá acá.